D3D: hacia un nuevo paradigma empresarial

D3D: hacia un nuevo paradigma empresarial D3D: hacia un nuevo paradigma empresarial

Por si alguien no se había enterado, estamos en crisis. Una crisis de gran calado que va más allá de lo económico y que muchos califican de crisis de valores y del sistema. El modelo de empresas convencional tiene gran parte de culpa de la situación en la que nos encontramos. Premisas equivocadas como la del crecimiento ilimitado, visiones cortoplacistas y especuladoras, falta de ética y avaricia ilimitada son causas seminales de ella. Sin embargo, no basta con denunciar las limitaciones del modelo empresarial actual, ni se trata de rechazarlo de plano, olvidando sus virtudes. Se trata de proponer nuevos caminos que contribuyan a hacer de las empresas un modelo de eficiencia y rentabilidad, pero también de integridad y compromiso con las personas y con la sociedad en general.

La crisis, parafraseando a Brecht, ocurre en el período "cuando lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer". Como decía Kuhn, una vez que un paradigma ha sido debilitado y socavado, se produce una revolución. La necesidad de sustituir el paradigma por otro mejor actúa de motor para la proliferación de nuevas teorías. El resultado final de esta época de crisis es el surgimiento de un nuevo paradigma.

El propósito de este artículo es propugnar un nuevo paradigma empresarial que nos ayude a salir de esta situación límite en que nos encontramos. Para ello se presenta la D3D, una teoría integral de la dirección de empresas basada en un modelo empresarial humanista, pluralista, posconvencional e integral que contribuya a desarrollar todo el potencial de las personas que trabajan en su seno.

 

LOS CINCO MITOS DEL 'MANAGEMENT'

La transición de un paradigma en crisis a otro nuevo implica un cambio de fundamentos y en el caso de la dirección de empresas hay cinco mitos que es preciso superar.

El mito del beneficio: empresas sin sentido

Ya en 1954, Peter Drucker, probablemente el máximo gurú del management, negó que la obtención de los máximos beneficios debiera ser la razón de ser de las empresas. Le parecía antisocial e inmoral. Por supuesto que una empresa debe preocuparse de ser rentable y obtener beneficios. El beneficio es una condición necesaria para la existencia de la empresa. Es como el oxígeno, la comida, el agua y la sangre para nuestro cuerpo: no son la razón de la vida, pero resultan imprescindibles para vivir. Collins y Porras demostraron ...


Marco Antonio Robledo

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Profesor titular de Organización de Empresas en la Universitat de les Illes Balears