Decálogo de liderazgo para tiempos inciertos
El sector opina
FV
Fernando Vargas
Management & Innovation (Núm. 83) · Habilidades directivas · Marzo 2026
La incertidumbre es el elemento principal que los líderes necesitan aprender a manejar para inspirar hoy a sus equipos. Ejercer un liderazgo más humano, valiente y efectivo, incluso cuando el terreno se mueve, puede entrenarse. Aquí, una guía práctica:
1. Aceptar la incertidumbre. Negarla paraliza. Reconocerla libera energía para actuar con realismo y foco en lo que sí podemos hacer.
2. Crear espacios psicológicamente seguros. Cuando hay confianza para dudar, mostrarse vulnerable y pedir ayuda, se generan espacios de participación y vínculo en los que atrevernos juntos es la mejor opción.
3. Priorizar con intención. Decidir qué importa ahora y qué puede esperar permite reenfocarnos en sostener lo que afecta a la estrategia, adaptando la táctica en cada momento.
4. Practicar la flexibilidad. La rigidez convierte la incertidumbre en bloqueo. Ajustar decisiones, objetivos y comportamientos a tiempo alimenta la inteligencia adaptativa.
5. Influir más que dar órdenes. La imposición pierde fuerza. La escucha, el empoderamiento y la autonomía dentro de límites claros y compartidos constituyen la nueva forma de movilizar voluntades y generar compromiso.
6. Conversar más y mejor. Conversaciones de calidad más frecuentes reducen temores y aumentan el alineamiento.
7. Normalizar el ‘feedback’ continuo. El intercambio de feedback continuo, directo, breve y honesto acelera el aprendizaje y compromiso colectivos y el reajuste de los comportamientos efectivos.
8. Fomentar la colaboración real. Pensar, decidir y actuar juntos pone el talento individual al servicio del reto común para encontrar mejores soluciones desde la inteligencia colectiva.
9. Decidir por ensayo y error. Probar, aprender y ajustar es más efectivo que esperar la decisión perfecta.
10. Convertir el aprendizaje individual en colectivo. Compartir errores y aprendizajes hace que la incertidumbre deje de ser una amenaza y se transforme en fuente compartida de evolución, fortaleciendo al equipo y acelerando la capacidad de generar los resultados esperados.
En definitiva, liderar en contextos volátiles no es contar con todas las respuestas, sino sostener la confianza y la curiosidad en el proceso, cuidar a las personas y crear las condiciones para el aprendizaje colectivo, de modo que emerja el progreso.
Fernando Vargas
Director de Proyectos y Consultoría de Empresa en Escuela Europea de Coaching ·
Artículos relacionados
Una gran idea
TP


