Liderar no consiste solo en gestionar equipos, sino también en gobernarse a uno mismo. Este artículo propone un viaje de autoliderazgo para profesionales y directivos que deseen construir un estilo de dirección más humano, equilibrado y sostenible. A través de claves prácticas, reflexiones profundas y ejemplos reales, se explora cómo alinear valores, prioridades y hábitos para generar un impacto positivo en los demás y en nuestra propia vida.
Las claves de un liderazgo transformador
Business Review (Núm. 363) · Habilidades directivas · Febrero 2026
Vivimos rodeados de cambios vertiginosos, contextos inciertos y equipos que necesitan líderes más humanos que perfectos, más conscientes que brillantes, más presentes que desbordados. Aun así, seguimos formando a muchos profesionales para correr más, hacer más y demostrar más…, cuando la clave para dirigir personas nace, paradójicamente, de algo mucho más simple y, al mismo tiempo, exigente: “ser más”.
Por desgracia, hay un patrón que suele repetirse: cuanto mayor es la responsabilidad profesional del líder, mayor es la tentación de mirar hacia fuera y menor es el espacio reservado para mirar hacia dentro. Se revisan cifras, procesos, mercados y estrategias, pero rara vez se revisan prioridades, valores, creencias, emociones o hábitos personales. Y, casi sin darnos cuenta, acabamos asentándonos en un liderazgo que “funciona” porque sostiene los resultados, cumple los objetivos y mantiene la maquinaria en marcha, pero que no siempre “funciona” para quienes forman parte del equipo. Porque detrás de esos números suele haber fatiga, desconexión o la sensación de que “vamos tirando”, pero sin crecer de verdad.
De ahí la necesidad en muchos casos de emprender un viaje personal hacia dentro, un viaje de autoliderazgo que empieza cuando dejamos de mirar solo hacia las metas, los KPI y las expectativas externas, y dirigimos la mirada hacia el lugar donde realmente se gesta el liderazgo: nuestra intención, nuestras creencias, nuestras fortalezas, nuestra coherencia y la forma de relacionarnos con nosotros mismos.
Por eso el liderazgo auténtico nace de una pregunta profunda: “¿Quién queremos ser mientras lideramos?”. Se trata de una pregunta sencilla en apariencia, pero que abre un espacio de claridad cuando nos damos permiso para responderla con honestidad. A partir de ahí, todo cambia. Las decisiones se vuelven más coherentes, las relaciones más sólidas y humanas, los equipos más autónomos y productivos, y nuestra vida empieza a parecerse a lo que siempre habíamos imaginado al recibir la responsabilidad de liderar un equipo humano.
Este artículo pretende ser una brújula para mirarse hacia dentro y un recordatorio de que el liderazgo empieza donde uno empieza. Y que, por exigente que sea nuestro entorno, seguimos teniendo un espacio que nos pertenece: el de elegir, ser coherentes y crecer. Y es precisamente ahí donde se gesta la capacidad de lograr resultados sólidos, sostenibles y...
Ludovica Chiesa
Socia de Barna Consulting Group y coautora de los libros Vende más, vende mejor y Saca la crisis de tu cabeza ·
Cosimo Chiesa
Profesor en IESE Business School y presidente de Barna Consulting Group ·
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TP


