La inteligencia artificial no solo ejecuta, nos imita. Cada instrucción, cada decisión, deja su huella en cómo las máquinas aprenden de nosotros. Por eso, el liderazgo híbrido exige mucho más que dominar la tecnología: implica liderar con conciencia, claridad y empatía para que el futuro siga teniendo rostro humano.
Dirección de equipos: cómo integrar la inteligencia humana y la artificial
EM
Elena Méndez Díaz-Villabella
Business Review (Núm. 363) · Habilidades directivas · Febrero 2026
Durante décadas nos hemos esforzado para que las máquinas nos entendieran. Hoy por fin lo hacen y, sin embargo, esto nos expone a una paradoja: la IA nos entiende, pero solo cuando nos expresamos bien. Ahí está el nuevo reto del liderazgo. Trabajar con sistemas inteligentes es aprender a liderar en modo híbrido: con personas y con algoritmos. Ya no se trata solo de coordinar equipos humanos o gestionar tareas, sino de integrar inteligencias –la humana y la artificial– en un mismo flujo de trabajo.
El cambio, lejos de ser técnico, es profundamente humano. La IA no nos reemplaza en nuestro rol de liderazgo: lo revela. Muestra lo que antes se podía disimular –falta de claridad, estructura o coherencia– y expone las lagunas que, posiblemente, un equipo llevaba ya tiempo sintiendo.
Muchos asocian “liderazgo híbrido” con la alternancia remoto-presencial. Pero la verdadera hibridación se produce en otro plano: en la integración de inteligencias. Hoy no lideramos solo a personas, lideramos sistemas. Y eso cambia la naturaleza de casi todo: cómo asignamos tareas, cómo damos feedback, cómo decidimos y cómo aprendemos. Hemos pasado del código a la conversación. Ya no necesitamos programar para relacionarnos con la tecnología: podemos hablarle. Precisamente por eso parece fácil cuando no lo es.
En la práctica, el freno no está tanto en “la herramienta” como en la capacidad real de dirigirla: saber pedir, iterar, validar y traducir resultados en decisiones. Y ahí la brecha es tangible. En su encuesta global AI at Work 2025, BCG señala que solo un tercio de los empleados consideran haber sido adecuadamente entrenados para usar la IA en el trabajo1. A su vez, Gallup muestra un problema paralelo de “dirección” en el mundo humano: solo el 46 % de los empleados afirman saber con claridad qué se espera de ellos en el trabajo2. Distintos ámbitos, mismo síntoma: déficit de instrucciones claras, a la IA y al equipo.
El AI Index 2024 de la Universidad de Stanford añade otra capa: solo una minoría de directivos afirma entender con claridad cómo funcionan los sistemas de IA que utiliza su organización3. Cuanto menos comprendemos el sistema, más difícil es formular buenas preguntas y más se deteriora la calidad de las decisiones.
En el fondo, liderar personas y “hablar” con la IA plantea el mismo problema y pasa por la misma solución: la claridad del lenguaje. Lo que no se pide claro, se lidera confuso. El día a...
Elena Méndez Díaz-Villabella
Profesora asociada de IE Business School y directora de la red enEvolución ·
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