El elefante en la cacharrería: ocho pautas para gestionar la geopolítica

El elefante en la cacharrería: ocho pautas para gestionar la geopolítica El elefante en la cacharrería: ocho pautas para gestionar la geopolítica

La geopolítica ha irrumpido en el mundo de los negocios como un elefante en una cacharrería. Sin embargo, en pocos casos la persona de vértice tiene las habilidades necesarias para gestionarla. Una serie de pautas ayudarán a abordarla, encontrar el encaje adecuado en la gobernanza de la empresa y mejorar la toma de decisiones.

El entorno socioeconómico siempre ha sido objeto de análisis en las escuelas de negocio, ya que influye en la actividad mercantil de manera más o menos decisiva. Tanto el cuadro macroeconómico como el análisis de factores políticos y sociales que afectan a la empresa han sido el centro del estudio de lo que los anglosajones llaman el “no mercado”, que hay quien define como “todo lo que no entra en un balance, pero sí en la cuenta de resultados”.

En los últimos años, el entorno ha ido asumiendo un papel cada vez más preponderante, en especial por la evolución de la geopolítica. Y es que venimos de un período de la economía global marcado por la apertura económica y la interdependencia, que nos han ayudado a crecer, pero que a la vez nos han hecho frágiles, potenciando los riesgos en un mundo inseguro como es el actual.

La geopolítica –disciplina académica que estudia la influencia de los factores geográficos, políticos, económicos y sociales en el poder y en las relaciones entre países y regiones– ha entrado como un elefante en la cacharrería de los negocios. En poco tiempo se ha convertido en determinante. Y, seguramente, más lo va a ser.

Dos son los factores que llevan a este resurgir de la geopolítica: por un lado, la sucesión de acontecimientos sobrevenidos desde la crisis financiera global, y por el otro, los términos del segundo mandato de Donald Trump y lo que está implicando como acelerador de la ruptura del sistema internacional, basado en reglas que imperaban desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Ambos han conseguido que los acontecimientos imprevisibles se hayan convertido en la nueva normalidad y que estemos pasando de una época de cambios a un cambio de época.

Parece difícil negar que este entorno geopolítico tiene un impacto determinante sobre el negocio y que, por tanto, merece la atención de la dirección de la empresa. Pero no nos dejemos llevar por conclusiones erróneas: la geopolítica no trata de predecir eventos, sino más bien de planificar los escenarios, una especie de pensamiento a futuro que ayude a entender lo que habría que hacer si se producen determinadas situaciones. La bola mágica no existe, por mucho que algunos se empeñen.

  ¿Qué piensan las empresas sobre la geopolítica? Tradicionalmente, el entorno se ha considerado un factor más complementario que determinante de la acción empresarial. Ha sido otro elemento a tener en cuenta, quizá de segundo...


Horacio González Alemán

Profesor asociado de Entorno Socioeconómico en San Telmo Business School ·

expand_less