El futuro de los medios de pago internacionales

El sector opina

El futuro de los medios de pago internacionales El futuro de los medios de pago internacionales

Los bancos andan hoy más preocupados por el compliance que por modernizar sus sistemas de pago internacionales. Los servicios de intermediación son, sin duda, muy apetecibles para la banca: generan comisiones y el riesgo es prácticamente cero. Un ejemplo claro de eso son la mayoría de los medios de pago internacionales: cheques, transferencias y las remesas o cobranzas. Los cheques están desprestigiados al máximo. Las transferencias son lentas y a veces farragosas, con una disponibilidad estándar de dos días hábiles (lo que hace que una transferencia ordenada el jueves y tratada el mismo día no ponga los fondos a disposición del beneficiario hasta el lunes siguiente). Y las remesas o cobranzas, con unas reglas URC 522, se han quedado anticuadas. En un escenario aparte encontramos los créditos documentarios que sí conllevan riesgos.

¿Pero qué futuro tienen los cheques, las transferencias y las cobranzas? Pues la respuesta es clara: los bancos no los cuidan porque el futuro no pasa por ahí.

¿Hacia dónde vamos, entonces? La tendencia de muchos de los nuevos medios de pago es, precisamente, evitar la intermediación de la banca. Nombres como PayPal o bitcoin no nos resultan extraños. Pero, a veces, la banca no es más ágil porque nos autoimponemos conceptos como el anti-money laundering o el terrorist financing, que, aun siendo necesarios, acaban entorpeciendo el comercio internacional debido a una regulación minuciosa y excesiva.