El futuro se llama economía circular

El futuro se llama economía circular El futuro se llama economía circular
Business Review · Estrategia

El modelo de crecimiento escogido por las economías y por la mayoría de las empresas durante los últimos 250 años, basado en la disponibilidad de recursos naturales abundantes y baratos, está jugando en tiempo de descuento. También les queda poco a las empresas que dependan de él. Diversos análisis y expertos hablan de un inminente desabastecimiento de recursos naturales en la cadena de suministro. El consenso de investigadores y la experiencia de las dos últimas décadas lo tienen claro: con más de siete mil millones de habitantes (aumentando), las reservas amenazan con terminarse antes de lo previsto, lo que acabará con las empresas –y con las economías– que no estén preparadas.

Con recursos abundantes y baratos, y sin el impacto ambiental como una preocupación preponderante, la estrategia lineal actual para satisfacer la demanda puede tener mucho éxito. Las empresas son capaces, con una eficiencia siempre creciente, de extraer los materiales brutos, utilizarlos como materias primas para fabricar los productos deseados y vender y distribuirlos a tantos clientes como sea posible..., que los usarán y los desecharán una vez hayan cumplido su función. En resumen, una economía basada en los principios de "extraer, producir, usar y tirar". La cuestión es que nos estamos acercando rápidamente a un punto en el que ese modelo ya no es viable. Y llegará un momento en el que la disponibilidad de muchos materiales no renovables, como metales, minerales y combustibles fósiles, no podrá hacer frente a la demanda, en el que la capacidad regenerativa de los renovables, como el campo, los bosques o el agua, se verá forzada hasta el extremo, y los límites del planeta estarán amenazados como nunca antes.

Según el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), los expertos del US National Climate Assessment y muchos otros, los efectos negativos del actual modelo de crecimiento se dejan sentir ya en los cinco continentes. Y a menos que se dé la vuelta a las actuales tendencias, las interrupciones del suministro de recursos, unidas a unos precios al alza y cada vez más volátiles, se traducirán en las próximas dos décadas en billones de dólares en pérdidas para las compañías y los países cuyo crecimiento siga vinculado al uso de recursos naturales escasos y vírgenes (ver figura 1).

Para las empresas y sus máximos directivos, responsables...