El líder como Sócrates

El líder como Sócrates El líder como Sócrates

La mayoría de nosotros pasa una gran parte de nuestra vida trabajando. Por tanto, es lógico intentar sacar el máximo partido de esa experiencia. Sin embargo, el trabajo, como sabemos, puede ser monótono, político, competitivo y previsible, que nos deja agotados y exhaustos en lugar de entusiasmados y llenos de energía. En tal estado, somos individual y colectivamente incapaces de materializar nuestro potencial o el potencial innovador de las empresas de las que formamos parte.

Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. El trabajo también puede ser innovador y estimulante. Al colaborar con los demás, podemos crear la energía positiva que nos proporciona alegría y añade valor a nuestras empresas. Todas estas estimulantes experiencias humanas pueden tener lugar cuando estamos realmente comprometidos con nuestro trabajo. Denominamos a esos momentos "puntos calientes".

Los puntos calientes son lugares y momentos en los que la cooperación florece y da lugar a una gran energía, innovación, productividad y entusiasmo. Pueden ser lugares de trabajo, equipos, departamentos, empresas, fábricas, ciudades, industrias, cafeterías, pasillos, conferencias..., es decir, cualquier lugar o momento en el que las personas trabajen juntas de una forma excepcionalmente creativa y cooperativa. Hay ocasiones en las que las relaciones positivas con los compañeros de trabajo son una fuente de profunda satisfacción y una razón clave por la que decidimos quedarnos en una empresa.

Los puntos calientes generan un valor espectacular para los individuos y las organizaciones. El reto al que deben enfrentarse los líderes es que aparecen y no se pueden controlar o dirigir. Las viejas reglas del liderazgo de "ordeno y mando" tienen escaso efecto sobre los puntos calientes y pueden, de hecho, ir en contra de su aparición. No obstante, en empresas como Nokia, BP y Goldman Sachs, con un porcentaje más que aceptable de puntos calientes, hemos encontrado que los líderes desempeñan un papel vital. Lo que descubrimos nos abrió los ojos a las nuevas posibilidades de la vida laboral.

EL ESTUDIO DE LOS "PUNTOS CALIENTES"

Este estudio se inició en 1995, cuando mi colega Sumantra Ghoshal y yo estudiamos algunas de las empresas más importantes del mundo. Pronto descubrimos que cada empresa se enfrentaba a su propio modo al reto de crear un contexto en el cual pudieran surgir los puntos calientes. Cuando hablamos con los directivos y emplea...