¿Por qué tantos líderes evitan los conflictos? Más que por falta de capacidad, es por miedo a perder autoridad, a equivocarse. Sin embargo, en un entorno donde la desafección crece y los equipos se desgastan, ignorar el conflicto es la verdadera amenaza. Hay que asumirlo como un espacio de innovación y cohesión. A través del liderazgo antiautoritario, es necesario transformar la tensión en oportunidad mediante el diálogo y la cooperación. El futuro pertenece a quienes se atreven a mirar de frente a la incomodidad y convertirla en crecimiento.
El liderazgo antiautoritario como base para resolver conflictos
Alberto González Pascual
Business Review (Núm. 363) · Habilidades directivas · Febrero 2026
Con el retroceso del compromiso de los empleados1 y el aumento exponencial de las situaciones conflictivas (bajas médicas por depresión, salidas voluntarias por desmotivación, denuncias por acoso…), que solo en Estados Unidos estarían costando casi dos mil millones de euros cada año a las empresas2, se hace necesario identificar una nueva agenda competencial para integrarla en el liderazgo. El objetivo sería, gracias a ella, reequilibrar la cultura empresarial para que funcione como un regulador cívico de los vínculos sociales, promoviendo la disolución de la agresividad e inhibiendo sentimientos de valencia negativa tan peligrosos como la soledad, el aislamiento o el desamparo.
Esto implica adquirir un saber con el que perder el miedo a los conflictos, sean cotidianos o trascedentes, logrando un nivel de autoestima suficiente como para que un líder disfrute tratando de solucionarlos en vez de procrastinarlos o invisibilizarlos. Y hacerlo sin utilizar un ego narcisista, sino construyendo un espacio singularizado para la voluptuosidad ética3, es decir, para el desarrollo de un gozo centrado en afrontar problemas de índole emocional y en apariencia yoicos para ayudar al otro (en este caso, los equipos) y evitar su sufrimiento.
El pensamiento dirigido que subyace en esta lógica produce el cultivo natural del compañerismo y facilita que se alcance el punto de equilibrio del “sí mismo”, esto es, el acceso a la totalidad objetiva del ser individual como síntesis del yo consciente y el ello inconsciente, condición necesaria para extrapolar al plano de la realidad un liderazgo ético con rasgos antiautoritarios.
La idea de pérdida frente a la disposición a la tolerancia
La necesidad de este saber ha sido propiciada por un contexto sociohistórico en el que la idea de progreso ha sido la base del credo secularizado en Occidente desde hace tres siglos. Tal concepto expone la convicción de que el futuro debe eclipsar el estado de las cosas en el presente, de la misma manera que en el presente habrían quedado superadas las cosas del pasado. Se trata de una fe instrumental, ciegamente optimista, en la mejora infinita que abarca todas las esferas de la vida humana.
La historia de la economía y la cultura liberales se transforma así en la imagen de una flecha que solamente puede avanzar, pues nunca sufrirá de regresión ni parálisis. En esta mentalidad jamás hubo un lugar p...
Alberto González Pascual
Profesor asociado de la Universidad Rey Juan Carlos, Escuela de Organización Industrial y Esade Business School, así como director de Cultura, Desarrollo y Talento de PRISA Media ·
Profesor de las universidades Rey Juan Carlos y Villanueva. Director de Cultura, Desarrollo y Talento de RR. HH. de PRISA. Doctor cum laude en Ciencias de la Información (UCM) y Pensamiento Político (Universidad Pablo de Olavide). Colabora como articulista, además de con Harvard Deusto Review, con EL PAÍS Retina y EL PAÍS Tecnología, Do Better ESADE, El Huffington Post y Diario de Sevilla. Es profesor asociado de las Universidades Rey Juan Carlos y Villanueva. Director académico del curso de transformación cultural de organizaciones en ESADE. Alumni de la JFK School of Government de Harvard University y de Cornell University, donde se ha graduado en psicología del liderazgo y liderazgo adaptativo. Investigador de Cártel especializado en la noción de angustia en la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis y Campo Freudiano de Madrid. Colabora como juez de la Liga Española de Debate Universitario (LEDU).
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