Los cuatro pilares de los equipos efectivos: de la alineación a la adaptación

Los cuatro pilares de los equipos efectivos: de la alineación a la adaptación Los cuatro pilares de los equipos efectivos: de la alineación a la adaptación

Contar con personas brillantes no garantiza un equipo brillante. Para que el talento individual se traduzca en rendimiento colectivo es necesario un enfoque estructurado que optimice la forma en que interactúa. Y cuando se aplica desde arriba, su efecto es en cascada: transforma la cultura y mejora los resultados.

En un entorno donde la supervivencia exige adaptarse con rapidez, las organizaciones han incorporado nuevas estructuras y formas de trabajo (agile, en remoto, por proyectos, matricial…). El objetivo es claro: ganar flexibilidad y productividad. Pero hay una consecuencia silenciosa que se subestima: la colaboración se ha vuelto más densa, frecuente y crítica que nunca.

Y ahí es donde se frena el avance. Cuanto más interdependiente es el trabajo, más caro sale no tener foco ni coordinación. Las prioridades compiten, los equipos no reman en la misma dirección o lo hacen a destiempo y el ruido operativo se multiplica. La frecuencia y el volumen de las interacciones necesarias para que el trabajo avance han aumentado tanto que, en lugar de acelerar, muchas organizaciones se ven atrapadas en dinámicas lentas, fragmentadas y agotadoras.

Cuando necesitamos ser más ágiles que nunca, la complejidad del día a día nos abruma y nos hace ir más lentos. A todo esto se suma una capacidad de concentración que está en declive, por lo cual nos resulta cada vez más difícil identificar lo más importante, priorizarlo y ejecutarlo con disciplina.

Ante esta realidad compleja, muchas organizaciones buscan la solución en formaciones individuales sobre trabajo en equipo, comunicación… Pero mejorar la colaboración no va de formar a personas aisladas: va de fortalecer el sistema del que forman parte. Una empresa no funciona como una suma de individuos, sino como una red de equipos interdependientes. Y cuando esa red no está bien conectada (los equipos no están alineados, no comparten prioridades o no saben cómo colaborar entre sí), los resultados se resienten.

Por eso, mejorar la efectividad de los equipos es apostar por fortalecer una capacidad organizativa crítica. Y existen investigaciones que demuestran que la efectividad de un equipo requiere un enfoque estructurado y sistémico.

Hoy sabemos no solo qué factores impactan en la efectividad de un equipo, sino también en qué orden abordarlos. No hay que empezar la casa por el tejado: si invertimos en formaciones sobre cómo dar feedback constructivo sin abordar primero las causas de fricción entre los miembros del equipo, el impacto será limitado. Lo mismo ocurre con talleres sobre innovación: si los equipos están apagando fuegos constantemente por falta de alineación, no tendrán energía para innovar, solo para sobrevivir. En definitiva, un equipo es un sistema y el en...


Mar Guerrero Busquets

Coach de equipos directivos y profesora en ESERP Digital Business & Law School ·