El reto de la sostenibilidad o la revolución necesaria

El reto de la sostenibilidad o la revolución necesaria El reto de la sostenibilidad o la revolución necesaria

La palabra revolución tiene muchos significados diferentes. A menudo la utilizamos para referirnos a revoluciones políticas. Asimismo, existen las revoluciones tecno-económico-culturales como la Revolución Industrial, en la que prácticamente cambiaron todos los aspectos de la sociedad –la naturaleza de la economía, las tecnologías básicas, el estilo de vida de las personas, los lugares en los que vivían y la manera en que veían el mundo que las rodeaba–. Sin embargo, mientras que la Revolución Industrial catapultó a la sociedad hacia adelante de muchas maneras, también nos puso en un camino tan profundamente contradictorio con la naturaleza  –tanto la naturaleza de los sistemas vivientes en general como la naturaleza humana– que no puede continuar. No es sostenible.

LA SIGUIENTE REVOLUCIÓN

El interés actual por la sostenibilidad y el desarrollo sostenible en todo el mundo refleja un despertar que se está produciendo en muchos aspectos. Aunque no ha surgido un único punto de vista, la ansiedad y la inquietud se están haciendo predominantes. Las personas saben que nuestra sociedad, nuestras instituciones y nuestras empresas van por mal camino en algunos aspectos fundamentales. El crecimiento continuado de nuestros patrones de consumo y producción "tomar-fabricar-tirar" hará que este desequilibrio sea pronto más intenso. En otras palabras, cuanto más tardemos en introducir los cambios necesarios, más disruptivos, abruptos, dolorosos y potencialmente catastróficos serán.

No obstante, la revolución necesaria que está empezando a producirse no sólo afecta a cuestiones ecológicas. La falsa dicotomía entre los desequilibrios ecológicos o medioambientales nos permite ignorar cómodamente el hecho de que en la actualidad son más las personas que viven con un dólar o menos al día que las que vivían en el mundo hace cien años, y que la consiguiente inestabilidad social y política nos amenaza a todos. Los problemas medioambientales afectan mucho más a las personas pobres en cuanto a la alimentación, el agua y las necesidades básicas. Los que luchan por sobrevivir no pueden ser administradores de su propio entorno, por mucho que lo deseen. En muchos aspectos, la era industrial ha sido una era de explotación –no sólo de los recursos naturales, sino también de pueblos enteros–. Los países ricos del norte han explotado a los países pobres del sur. La revolución que se está produciendo en estos momentos cambiará nuestra manera de p...