¿Es una buena noticia que los precios bajen?

¿Es una buena noticia que los precios bajen? ¿Es una buena noticia que los precios bajen?
Business Review · Finanzas

En un entorno económico en el que, durante generaciones, la lucha contra la inflación ha sido un objetivo prioritario, el año 2014 ha sido un año atípico. En España, el Índice de Precios de Consumo (IPC) fue negativo en un 1,0% para todo el año, con los últimos seis meses en negativo, incluyendo el tradicionalmente inflacionista mes de diciembre. Italia y Grecia también tuvieron una inflación negativa. En EE. UU., el Reino Unido y la zona euro, el objetivo de inflación se situó en torno al 2%, pero la inflación real ha estado por debajo de esa cifra. Incluso en China, la inflación real se ha situado por debajo de la esperada. 

¿Es este un fenómeno transitorio, fruto de un descenso del precio del petróleo de casi un 50%, o estamos asistiendo a un cambio con vocación de permanencia? En cualquier caso, ¿es conveniente que exista inflación casi nula o deflación? ¿En qué circunstancias y para quién?

Como suele suceder, las respuestas a estas preguntas no son unívocas, y dependen de la situación económica y del papel de cada agente económico.

 

LO QUE DICE LA TEORÍA ECONÓMICA

Una baja inflación o una inflación negativa conducen a tipos de interés nominales bajos, que pueden ser negativos en términos reales. Para agentes económicos endeudados, como los créditos tienden a ser de tipo variable, una bajada de los tipos de interés suele ser una buena noticia. Sin embargo, para los mismos agentes económicos ahorradores, si los tipos de interés en términos reales son negativos, su rentabilidad es insuficiente, lo que provoca un cambio de mix en su inversión. Por ejemplo, la inversión pasa de depósitos a fondos, o busca nuevos países con monedas más rentables en términos reales, como ha sucedido durante años en Japón.

Esta disminución, en el ahorro, en la moneda menos rentable lleva consigo un descenso en la inversión productiva, por los mismos motivos de falta de rentabilidad: como las inversiones se toman considerando rentabilidades en términos reales, si los tipos reales son negativos, se considera que el dinero, en el futuro, tendrá menos valor que el actual. Al mismo tiempo, asumir que los bienes y servicios serán más baratos en términos reales en el futuro tampoco favorece el consumo en el presente, lo que puede provocar una espiral negativa que afecte a los salarios en términos reales o, más frecuentemente, al empleo.


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