¿Estás aprovechando el tiempo al máximo?

¿Estás aprovechando el tiempo al máximo? ¿Estás aprovechando el tiempo al máximo?

Aprender a administrar el tiempo de manera que resultemos lo más productivos y eficaces posible es crucial para desarrollar un liderazgo exitoso. Para ello, hay que saber diferenciar entre consumo de energía y tiempo y revisar nuestros hábitos de gestión, nuestros objetivos y nuestras capacidades

Organizarse se ha vuelto un objetivo clave tras los cambios que ha traído consigo la pandemia. ¿Cómo administrar las tareas para aprovechar el tiempo al máximo? ¿Cómo afecta el trabajo en nuestra organización personal cuando las fronteras entre el ocio y el trabajo se difuminan? ¿En qué medida estamos preparados para tomar decisiones sobre nuestro tiempo, cuando hemos crecido en una sociedad que hacía ese trabajo por nosotros?

 

Diferenciar entre consumo de energía y tiempo Uno de los errores más frecuentes cuando queremos mejorar nuestra organización personal es hablar únicamente de “gestión del tiempo”. La planificación de un proyecto o una jornada de trabajo tiene dos dimensiones: el tiempo y la energía dedicados. En mi labor como padre, puedo destinar dos horas a mi hija, pero estas pueden tener un alto nivel de atención. Sin embargo, puedo estar teletrabajando en mi casa junto a ella, pero dedicarle solo un rato para darle de cenar. ¿Cuál es la calidad del tiempo dedicado a tus colaboradores, clientes, hijos o jefes?

Otra de las variantes de esta diferencia es la planificación. Cuando planificamos incorporando la cantidad de energía que vamos a consumir en una actividad, estamos siendo más realistas con el resultado esperado. Por ejemplo, destinar media hora en una conversación con un cliente para explicarle que no vamos a poder proveerle de su producto en el tiempo convenido, por problemas de abastecimiento, no requiere más tiempo que una llamada. Pero sí una gran cantidad de energía en la conversación y en la preparación previa.

Hay que pensar en la energía y el tiempo como una cuenta corriente diaria: una vez que vamos al cajero automático, extraemos una cantidad de dinero sobre un capital limitado. Este dinero puede ser empleado como inversión o como gasto. La energía que utilizamos en una acción puede ser un gasto recurrente (actividades frecuentes y rutinarias) o una inversión (actividades puntuales). Diferencie las actividades por el tipo de energía invertida: actividades que consumen energía física, relacionadas con su energía corporal; actividades mentales, vinculadas a tareas intelectuales; actividades que consumen energ...


Carlos Royo

Profesor en Esade Business School ·