Gestión de personas en un contexto de crisis

Gestión de personas en un contexto de crisis Gestión de personas en un contexto de crisis
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Uno de los tópicos más recurrentes que encontramos en los participantes de los programas formativos de dirección de personas es la disociación o, incluso a veces, la relación de conflicto que se percibe que existe entre el "negocio" y la "dirección de personas", de forma que se da por supuesto que focalizarse en un aspecto acaba penalizando la consecución del otro. En realidad, no se trata sólo de que estos dos conceptos deban ir siempre de la mano, ya que considerados de forma aislada pueden tener importantes efectos nocivos en la supervivencia de los negocios y en la salud laboral de las organizaciones, sino que uno es un medio para conseguir el otro. En este sentido, la dirección de personas ha de ir encaminada a conseguir los resultados de negocio establecidos, por lo que no es lógico que se contemple como un objetivo en sí misma. La razón de ser de las políticas de dirección de personas, por tanto, pasa por la consecución, dado un entorno externo determinado, de los objetivos definidos a partir de la estrategia de la empresa.

Partiendo de esta premisa, cobra especial relevancia en estos momentos analizar cuáles son los cambios que están aconteciendo en el entorno, ya que éstos van a constituir las nuevas reglas de juego a las que es necesario adaptar las políticas de dirección de personas si se quiere "muscular" a la organización frente al entorno de recesión económica que nos depara el escenario futuro.

En épocas de crisis es preciso reajustar la economía; hay que recuperar la competitividad. No obstante, si se sigue el camino andado otras veces, el de asentar esa recuperación en una mayor eficacia en los costes, inevitablemente será una época complicada, porque esa eficacia en los costes se acostumbra a focalizar en los costes laborales, un camino erróneo en este caso. Se habla siempre de la importancia de la productividad, de la calidad y de la innovación, pero, más allá de las grandes declaraciones, la única forma sensata de avanzar en ese camino de mayor productividad, mayor calidad y mayor innovación pasa ineludiblemente por conseguir mejorar la aportación de las personas en las organizaciones. Ahora, cuando la situación se complica, vale la pena recordar que se han de gestionar las personas, porque sin una mejor gestión de las personas no es posible una mejor gestión del negocio. Y, si no se logra gestionar mejor los negocios, las empresas, la competitividad de la economía no va a mejorar. No basta con el optimismo pro...