La globalización como opción, o por qué el mundo no es plano

La globalización como opción, o por qué el mundo no es plano La globalización como opción, o por qué el mundo no es plano

PG

Pankaj Ghemawat

Business Review (Núm. 169) · Estrategia

La mayoría de los directivos –el 88% en una encuesta que he llevado a cabo recientemente en Internet– entiende la expansión global como un imperativo y no como una opción que se debe evaluar. Hasta cierto punto, podemos considerarla como una salida más a las energías expansionistas si empezamos a pensar en términos de múltiples mercados y no sólo de uno. Sin embargo, al mismo tiempo, podemos afirmar que los excesos expansionistas señalan la diferencia de cómo entiende la mayoría la estrategia global –como estrategia de una empresa con presencia en múltiples países– y cómo entiende la estrategia corporativa de una empresa con presencia en diversas líneas de negocio. La expansión transfronteriza dispone de un apoyo más amplio y está concebida para llegar más lejos de manera óptima que la expansión multisectorial. Por ejemplo, el 64% de las personas que encuesté se mostró de acuerdo en que "la verdadera empresa global debería aspirar a competir en todos los mercados principales", mientras que no existe un supuesto comparable en cuanto a competir en las principales líneas de negocio (al menos, no dentro de las economías abiertas más avanzadas).

El propósito de este artículo es contrarrestar estas tendencias, no sólo señalando sus problemas (cuestión principal del apartado siguiente), sino también ofreciendo una alternativa sobre la que actuar; concretamente, un marco para la valoración de las iniciativas transfronterizas, en el que se centrará el apartado sobre el cuadro de mando o modelo de valor ADDING (ADDING Value Scorecard).

EXPANSIÓN GLOBAL: ¿IMPERATIVO U OPCIÓN?

Los expertos sobre la globalización de los negocios rara vez examinan la cuestión de por qué son tantos los que siguen el impulso de la globalización. Aunque hay varios motivos para ello, quizá el más importante sea la tendencia generalizada a creer en un escenario apocalíptico en el que la globalización borra las fronteras o, de acuerdo con la jerga popular, aplana el mundo. De ser cierto, esto habría obviado la pregunta "¿por qué?": piense en un océano azul que sumerge un mundo plano y promueve la expansión hacia todos los mercados principales simplemente porque están allí. No obstante, hablar de un mundo sin fronteras se convierte, tras el examen de los datos, en una gran torpeza global o globaloney.

Un segundo motivo para creer que el mundo es plano es que, desde finales de los años ochenta, gran parte del material publicado sobre la globa...