La importancia de comunicarse con coherencia

La importancia de comunicarse con coherencia La importancia de comunicarse con coherencia

¿Qué hacen realmente los líderes corporativos durante todo el día? Si les pregunta, hablarán de estrategias, visiones y misiones. Le hablarán de sus continuos viajes y sus igualmente interminables reuniones, de sus agendas repletas y de que no han visto a sus hijos desde hace días.

Si presionamos un poco más, es probable que nos encontremos con un tenso silencio mientras contemplan lo que realmente hacen. La base del liderazgo no está en el esotérico mundo de la definición de estrategias, sino que reposa en algo mucho más prosaico y, en consecuencia, ampliamente ignorado por los encargados de formación, por los analistas y, de hecho, por los líderes. Lo que los líderes realmente hacen es comunicar. Ya sea al enviar un correo electrónico desde una BlackBerry, al llevar a cabo una presentación ante el consejo o ante los expectantes analistas, al garabatear una nota de agradecimiento para alguien que ha conseguido un éxito o al realizar una evaluación anual, un líder corporativo está siempre comunicando.

Sin embargo, a pesar de que pasan la mayor parte del tiempo comunicándose con personas tanto dentro como fuera de la organización, pocas veces se forma a los líderes sobre los matices de la comunicación. Sólo hace falta echar un vistazo a los contenidos de un programa de MBA normal, y podremos ver a los habituales pesos pesados: economía, estrategia, márketing, contabilidad, etc. La comunicación es el elefante invisible en el aula de MBA. De hecho, un graduado en MBA que trabaje en el mundo corporativo le dirá que la estrategia es la parte fácil; la ejecución es el verdadero reto. Lo que pocas veces añadirá es que la comunicación es la base de la ejecución de cualquier cosa, en cualquier lugar.

Pensemos en Kevin Kelly, consejero delegado de Heidrick & Struggles, una empresa internacional que se dedica a la selección de altos directivos. Kelly es el típico consejero delegado moderno, inteligente e inquieto, que está siempre de un lado para otro. Mientras trabajábamos en un libro con él, le pedimos que nos permitiera ver un día de su agenda de trabajo (véase el cuadro 1). "La realidad es que siempre que me desplazo, hago una llamada. Siempre que tengo un momento libre, llamo a alguien –admite–. Repaso mentalmente la lista de personas con las que no hablo desde hace algún tiempo o alguien con quien he trabajado que tiene noticias que explicar". Su día se caracteriza por un sinfín de llamadas, y reuniones individuales y ...