La internacionalización de la empresa española: modelos y alternativas

La internacionalización de la empresa española: modelos y alternativas La internacionalización de la empresa española: modelos y alternativas
Business Review · Estrategia

Que la economía española goza hoy de un grado significativo de internacionalización de sus empresas es un hecho irrefutable. Tengamos en cuenta que en 2010 el 52 % de los ingresos de las compañías del IBEX 35 se generaban fuera de nuestras fronteras. Y, desde entonces, con los efectos conjuntos de la crisis interna y el crecimiento de muchas economías de países emergentes donde nuestras empresas tienen operaciones, es muy probable que el porcentaje se haya incrementado.

Sin embargo, esta internacionalización de la empresa española es muy reciente y muestra una cierta asimetría en el tejido empresarial español. En este sentido, es preciso aclarar que por proceso de internacionalización no se considera la exportación de productos, sino que nos referimos principalmente a los procesos de inversión externa directa.

Hasta finales de la década de los ochenta y principios de los noventa, España era un receptor neto de inversión extranjera, debido, en gran medida, a la imposibilidad de la empresa española de invertir en el extranjero pues el nivel de desarrollo económico y la situación de las empresas y los bancos imposibilitaban la disponibilidad de capital para realizar aventuras internacionales. Además, no hay que olvidar que la economía española gozaba de una limitada apertura económica y comercial, lo que suponía un freno muy importante para la internacionalización de sus empresas.

La progresiva relajación del proteccionismo de la economía española, junto con el desmantelamiento de muchos de los tradicionales monopolios, potenció la incorporación de España a un mercado europeo en crecimiento, lo que supuso el punto de partida para el inicio de la internacionalización de muchas de nuestras empresas más emblemáticas. No cabe duda de que la incorporación de la economía española a la Unión Europea marca el punto de inflexión de la internacionalización de nuestra economía y del proceso de globalización de nuestras empresas, ganando impulso con la incorporación al euro en el año 2000.

Desde el inicio de este proceso de internacionalización, América Latina se convirtió en el destino preferente de la inversión española en el exterior, liderada por Telefónica, Endesa, Iberdrola y Repsol. A partir de la segunda mitad de esta década, la inversión extranjera adopta dimensiones realmente importantes, impulsada sobre todo por los dos grandes bancos españoles.

Una de las particularidades del rápido crecimiento ...