La nueva era de las tecnologías en la empresa

La nueva era de las tecnologías en la empresa La nueva era de las tecnologías en la empresa

Ocurrió algo en los primeros años del siglo xx que hubiera parecido impensable tan sólo unas décadas antes: los fabricantes comenzaron a cerrar y desmontar sus ruedas hidráulicas, máquinas de vapor y generadores eléctricos. Desde el inicio de la Era Industrial, la generación de energía había sido una parte aparentemente inherente de hacer negocios, y a las fábricas no les había quedado más opción que mantener instalaciones eléctricas privadas para poder utilizar su maquinaria. Sin embargo, a medida que nos aproximábamos al final del siglo xix, surgió una alternativa. Docenas de nuevos productores de electricidad empezaron a instalar centrales generadoras de energía y a utilizar una red de cables para distribuirla a clientes alejados. Los propietarios de las fábricas ya no tenían que utilizar sus propias dinamos; podían simplemente comprar la electricidad que necesitaban, cuando la necesitaban, a los nuevos proveedores. La producción de energía había dejado de ser una función corporativa para convertirse en un servicio básico ("utility" en inglés).

Casi exactamente un siglo después, la historia se repite. El desarrollo comercial más importante de los últimos cincuenta años –las tecnologías de la información (TI)– está experimentando una transformación similar. Está iniciando también un cambio inexorable, pasando de ser un activo que las empresas poseen en forma de ordenadores, software y una gran cantidad de componentes relacionados a ser un servicio que adquieren a los proveedores de servicios de TI, como si se tratara de prestaciones básicas como la luz. Pocas personas en el mundo de los negocios han analizado todo lo que implica este cambio o sus importantes consecuencias. Hasta la fecha, los debates populares sobre el utility computing pocas veces han ido más allá de una repetición de los eslóganes de márketing de los distribuidores de TI, repletos de términos opacos como "sistemas autónomos", "virtualización de servidores" y "arquitectura orientada a los servicios". En lugar de aclarar el futuro, esa jerga ininteligible no ha hecho más que oscurecerlo.

La retórica dominante es, además, demasiado conservadora. Da por sentado que el modelo actual de suministro y uso de las TI perdurará, como también lo harán los centros de datos corporativos que son su base central. Sin embargo, ese enfoque corresponde a una peligrosamente estrecha visión de futuro. La base económica del modelo tradicional ya se está desmoronando y es poco proba...