La sensibilidad cultural y su impacto en el rendimiento de la empresa: la cultura como dimensión de la diversidad

La sensibilidad cultural y su impacto en el rendimiento de la empresa: la cultura como dimensión de la diversidad La sensibilidad cultural y su impacto en el rendimiento de la empresa: la cultura como dimensión de la diversidad

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Luis Toro Dupouy

Business Review (Núm. 284) · Recursos humanos

Dentro de la investigación en las áreas de Gestión y Organización Empresarial, la cultura, a menudo, se conceptualiza englobando dos vertientes interrelacionadas. Por un lado, la vertiente visible relacionada con artefactos culturales, rituales, prácticas, mitos, historias y leyendas, y, por otra, la vertiente relativamente invisible de valores, creencias, ideologías y asunciones sobre la realidad. Estas dos vertientes existen en una relación de interdependencia y deben considerarse de manera conjunta para poder entender su significado.

Un aspecto importante de la cultura es que los patrones de conducta que resultan de la interacción social con nuestros grupos de referencia son aprendidos. Y es que los individuos, al nacer, se integran en una cultura y, a través de las distintas etapas de su desarrollo personal, deben aprender a comportarse dentro de su sociedad. La cultura, entonces, se transmite interactuando con otros miembros de los grupos de referencia o con la sociedad en general. Por ello, todo acto humano es, de una forma u otra, un proceso cultural. Y la cultura debe verse como la forma en la que las personas resuelven los dilemas que surgen de problemas universales.

Desde la perspectiva de la gestión empresarial, estos sistemas de comportamiento compartidos influyen en las percepciones que las personas tienen sobre importantes variables organizacionales, como pueden ser el ejercicio de la autoridad y el liderazgo, las actitudes hacia el trabajo o las prácticas éticas, entre otras. Los antecedentes culturales influyen en la comprensión y las impresiones que los trabajadores tienen acerca de sus obligaciones en el trabajo, su rol en los procesos de toma de decisiones y la calidad en el desempeño de sus funciones. Asimismo, la cultura también afecta a las actitudes hacia la aceptación de directrices por parte de los superiores. Las normas culturales bajo las cuales hemos sido criados también intervienen, y median en comportamientos cotidianos como la higiene personal y la puntualidad, teniendo un impacto claro sobre las actitudes hacia los que son considerados normalmente como roles masculino y femenino y sobre la percepción social de los derechos humanos. Todo ello permite concluir que las responsabilidades de gestión –no solo en entornos internacionales, sino también en el ámbito nacional, donde existen muchos grupos de interés potencialmente diferentes– requieren sensibilidad hacia las diferencias culturales y hacia la...


Luis Toro Dupouy

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Director de Programas en OBS Business School