Las empresas necesitan replantear su estrategia de gestión del talento

El sector opina

Las empresas necesitan replantear su estrategia de gestión del talento Las empresas necesitan replantear su estrategia de gestión del talento

La tecnología representa una parte clave de la estrategia, la operativa y la competitividad de las compañías de todos los sectores. No obstante, hasta el momento ha tenido más impacto en la gestión externa del talento (employer branding y reclutamiento), y algo en la comunicación y formación, sobre todo por razones de eficiencia. HR analytics y las herramientas tecnológicas se emplean poco en procesos internos de la compañía, como la gestión del desempeño o las carreras, críticos para la gestión del talento. Según un estudio de Forrester Research, solo un 15% de empresas (en España, quizá menos) cuentan con profesionales capacitados para la estrategia digital.

Las empresas necesitan replantear su estrategia de gestión del talento, que requiere mucho más que invertir en plataformas digitales o reclutar perfiles especialistas: implica desarrollar la capacidad digital de la organización a través de las competencias de todas las personas y los procesos de gestión. Sin olvidar que, hoy – cada vez más–, "toda la organización" incluye personas en diferentes regiones y con distintas relaciones contractuales con la empresa.

Desarrollar el talento de los profesionales no especialistas significa, por una parte, actualizar competencias existentes impactadas por la tecnología, como el análisis y toma de decisiones, y, por otra parte, desarrollar competencias nuevas, como la inteligencia colectiva, el trabajo en red y el liderazgo colaborativo.

Gestionar el talento también significa adaptar y agilizar procesos para modernizar la experiencia del empleado: en un entorno de trabajo que se apoya en la tecnología, gestionar las personas con transparencia y flexibilidad, teniendo en cuenta diversos perfiles y necesidades. Es decir, aplicar con los empleados los mismos principios que se aplican con los clientes. Esto requiere más que la tecnología: exige un esfuerzo de cambio cultural.