Los presupuestos: una herramienta crucial de dirección

Los presupuestos: una herramienta crucial de dirección Los presupuestos: una herramienta crucial de dirección

De unos años a esta parte se dan al mismo tiempo dos circunstancias con respecto a los presupuestos que son, si no contradictorias, por lo menos paradójicas. Por una parte, a los presupuestos les caen críticas de todas partes. Un célebre artículo de la revista Fortune hace un tiempo lo expresaba así en su titular: "Por qué los presupuestos son malos para la empresa". Más recientemente, Michael Jensen, conocido profesor de la Harvard Business School, ha titulado un artículo propio "El proceso presupuestario está roto: vamos a arreglarlo". Hope y Fraser han acuñado y publicado la frase beyond budgeting ("más allá de los presupuestos") con la que tratan de convencernos de que los presupuestos deben ser eliminados para ser sustituidos por otro tipo de prácticas. Robert Howell cree que hay que poner el proceso presupuestario cabeza abajo.

Por otra parte, las empresas de unas ciertas dimensiones –y no digamos ya el sector público– siguen usando los sistemas presupuestarios como siempre, aunque quizá con alguna evolución significativa. Sialgunas empresas concretas (pocas, a decir verdad) han predicado en alguna ocasión que habían prescindido de los presupuestos, una observación detallada de sus prácticas reales muestra cómo todo lo más han suprimido alguna parte (normalmente pequeña) de ellos, han prescindido de alguna de las finalidades para las que estaban siendo usados, o han simplificado los procedimientos. Por ejemplo, han prescindido del presupuesto de ingresos como método de evaluación de directivos, o han dejado de usarlos para "apretarles las tuercas" a los mandos intermedios o han prescindido de ciertos niveles de detalle, lo cual puede estar más cerca de las verdaderas finalidades de los presupuestos "de siempre" que la aplicación de ellos que se hacía hasta el momento del cambio.

Se da una segunda paradoja: lo que todos estos artículos sugieren que habría que hacer, coincide en un tanto por ciento importante con las ideas que han sido propuestas tradicionalmente como finalidades básicas de los presupuestos; por ejemplo, en un artículo clásico de Dunbar de hace casi medio siglo. En general, la crítica que se les hace hoy es la de que incentivan de manera incorrecta, acusación que se encuentra en los cuatro artículos anteriormente citados, pero de manera especial en el segundo. No obstante, también se argumenta que se contradicen con los planes a largo plazo (Howell), que quitan flexibilidad y hacen más rígida la toma de decisi...