Más allá del cambio planificado ¿jugamos?

Más allá del cambio planificado ¿jugamos? Más allá del cambio planificado ¿jugamos?
Business Review (Núm. 291) · Estrategia

El cambio planificado solo es válido cuando se tiene la capacidad de planear el futuro. Pero ¿es útil cuando las organizaciones tienen que hacer frente a la incertidumbre? En el contexto actual, se vuelve necesario plantear otra perspectiva: el cambio como interacción.

Hace veinte años, aunque, para la mayoría de organizaciones, el contexto ya era complejo, este se visionaba y gestionaba como unívoco, es decir, con el mismo significado o la misma interpretación. Se podía entender el contexto si se reunían los conocimientos suficientes. Los famosos análisis DAFO del entorno y la consecuente planificación de hipótesis eran populares. Así, las organizaciones podían centrarse en diferentes combinaciones de producto y mercado que estaban claramente definidas. Había numerosos modelos de diagnóstico disponibles para identificar problemas, y las soluciones consideradas “comprobadas” –como la reingeniería de procesos, las normas ISO, Lean, Six Sigma...– estaban al alcance de todos. Era un entorno ordenado, en el que la clave era tener bien claro lo que sucedía. Y el cambio planificado encajaba bien en ese mundo predecible.

Estos últimos años, en cambio, las organizaciones están experimentado turbulencias en el entorno en el que operan. La globalización, la digitalización, los condicionantes que rodean a la cuarta revolución industrial, como la inteligencia artificial, el funcionamiento de los mercados y las medidas públicas de clara regulación e intervención de los mecanismos de mercado han contribuido a crear una dinámica anteriormente desconocida.

Por ese tipo de razones, muchas organizaciones están cambiando. El trabajo profesional se modifica y se coopera más en redes. Y la interacción dentro de las compañías y entre ellas también varía notablemente. Estos cambios no son fáciles, por las exigencias contradictorias del entorno y las tensiones entre las partes interesadas dentro y alrededor de las organizaciones. Se trata de un mundo en adaptación que requiere incorporarse a las dinámicas en curso.

En este entorno, el cambio planificado no ayuda, es un paradigma del pasado.

El cambio planificado

El cambio planificado es una tentación, porque crea la ilusión de que el cambio en las organizaciones puede ser dirigido. Quizá era así en el mundo predecible de antaño, pero, en el mundo actual, atenerse al cambio planificado conduce principalmente al estancamiento de la ilusión del cambio. Y es que, si intentamos dominar la incertidumbre a través de la planificación, por lo general, acabaremos en la parálisis, básicamente porque desconocemos cómo hacer frente a acontecimientos inesperados. Además, al tratamiento de la incertidumbre le beneficia la adaptabilidad, y la ...


Jaap Boonstra

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Profesor de Dinámica de la Organización del Departamento de Dirección de Personas y Organización en ESADE Business School y profesor de Cambio, Organización y Liderazgo en la Universidad de Economía y Empresa de Viena

Francisco Loscos

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Profesor de Liderazgo, Talento y Cambio del Departamento de Dirección de Personas y Organización en ESADE Business School