Mejorar la estrategia a través del diseño de la organización

Mejorar la estrategia a través del diseño de la organización Mejorar la estrategia a través del diseño de la organización
Business Review · Estrategia

La estrategia corporativa, según la definición clásica, consiste en las acciones que lleva a cabo una empresa para conseguir una ventaja competitiva. Los directivos centran gran parte de sus energías en los diseños de producto y en los planes estratégicos a largo plazo, aunque muchas de estas iniciativas se quedan obsoletas a medida que los mercados y los competidores se adaptan, las normas sociales y las normativas evolucionan, y las tecnologías avanzan. Sin embargo, casi todos los líderes de empresa pasan por alto una oportunidad de oro para crear una ventaja competitiva duradera y generar elevados beneficios por menos dinero y con menos riesgo: hacer que el diseño de la organización pase a situarse en el centro de la estrategia. Ha llegado la hora de que los directivos se den cuenta de la necesidad estratégica de desarrollar capacidades organizativas que ayuden a las empresas a prosperar independientemente de las condiciones que cumplan.

Las empresas actuales son ecosistemas enormes, complejos y dinámicos. En muchas de ellas existe una considerable inercia corporativa. El diseño de la organización exige mucho tiempo y trabajo, y cualquier cambio significativo normalmente implica complicadas cuestiones de personalidad y de política corporativa. No es de extrañar, por tanto, que, en lugar de centrarse en asuntos internos de la organización para impulsar el rendimiento de las empresas, muchos consejeros delegados opten por el cambio estructural ad hoc, por las grandes adquisiciones o por centrar los esfuerzos en cómo y dónde competir.

Sería mucho mejor que se centraran en el diseño de la organización. Nuestra investigación nos ha convencido de que, en la era digital, en lo mejor en lo que pueden invertir su tiempo y su energía los consejeros delegados es en hacer que las organizaciones funcionen mejor. Casi todas las empresas fueron diseñadas para la era industrial del siglo pasado, en la que el capital era un recurso escaso, los costes de interacción eran altos y la autoridad jerarquizada y la integración vertical de las estructuras eran las claves del éxito de las operaciones. Hoy día, el rendimiento superior viene dado por la habilidad para amoldar estas estructuras a las diferentes fuentes de creación de riqueza del nuevo siglo. Si se reestructura la organización para fomentar el poder intelectual de los trabajadores y así utilizar su talento, su conocimiento, sus relaciones y sus habilidades hasta entonces desaprovechados, la...