Negociar una entrevista de trabajo

Negociar una entrevista de trabajo Negociar una entrevista de trabajo

La experiencia y la investigación nos enseñan que suele haber un gran margen de mejora a la hora de afrontar las negociaciones que tienen lugar durante un proceso de contratación. Múltiples estudios han demostrado que acertar en la negociación del primer trabajo tiene consecuencias muy relevantes al cabo del tiempo en la carrera profesional del candidato, por ejemplo, en términos económicos o de ritmo de promoción. Asimismo, las empresas podrían conseguir lo que necesitan de una manera más eficaz si tuvieran en cuenta los factores relevantes en este tipo de negociaciones y aprovechasen adecuadamente las fases por las que transcurren los procesos. Aunque cada situación es distinta, se trata de que ambas partes ganen, para que cada una se lleve lo que deseaba, sin que esto suponga, necesariamente, dejar al otro con menos. Ahí estriba el arte de la negociación, ya que, por lo general, las personas consiguen menos de lo que podrían haber obtenido

 

Nadie tiene dudas de que un trabajo es mucho más que el salario que se puede ganar con él o pagar por él; sin embargo, no siempre se es coherente con esta obviedad. La razón estriba en que lo obvio no es, precisamente, lo primero que se advierte. El empleado potencial y el empleador se juegan más que dinero. El primero pone en la balanza una parte importante de su vida; el segundo, parte de la capacidad de competir y sobrevivir de la empresa; en definitiva, de que se lleve a cabo la razón por la que existe. Para el candidato, la condición necesaria es que ambos lo quieran, convencer a la empresa de que es la mejor opción; el resto se deberá ir viendo. Si alguno de los dos, o los dos, se equivoca primero en la elección y, luego, en la ejecución de la misma, a partir de ese momento, ya les queda poco en lo que equivocarse. La primera máxima es no perder tiempo ni hacérselo perder a los demás: si la oferta no cumple los requisitos básicos del candidato, o el candidato no cumple los rasgos fundamentales del perfil que se busca, es preferible no engañarse ni andarse con paños calientes. En cambio, cuando se decide seguir adelante con el proceso, se abre una fase negociadora que puede constituir (o no) una fuente de creación mutua de valor y de oportunidades, con las respectivas consecuencias. Hay que aceptar que toda negociación supone riesgos. La negociación de una oferta de trabajo es, principalmente, una ocasión para conocerse, a la vez que se asienta un punto de partida en una rela...