“Para Vallformosa, ser B Corp no es una etiqueta”
Punto de Vista: Marta Vidal, CEO de Vallformosa
Punto de Vista
HD
Harvard Deusto
Business Review (Núm. 365) · Estrategia · Abril 2026
Licenciada en Administración y Dirección de Empresas, con un Executive MBA de Esade Business School y un PDG de IESE Business School, Marta Vidal ocupó destacadas posiciones directivas a lo largo de una prometedora carrera en el sector financiero hasta que en 2017 decidió cambiarla por las burbujas de Vallformosa. Con tan solo treinta y tres años, fue nombrada CEO de esta bodega con más de ciento cincuenta años de historia y ubicada en Vilobí del Penedès (Barcelona). Su reto era transformar el modelo empresarial y convertirlo en un negocio profesionalizado, transparente y con capacidad para conectar con el consumidor actual y responder a los retos del futuro. Se trataba de recoger la tradición y savoir faire para impulsarlos con innovación, respeto y valentía.
¿Qué ventajas e inconvenientes supone carecer de viñedos propios?
Vallformosa es un modelo de negocio nuevo y único. Cuando explicamos que somos una bodega elaboradora de vinos y espumosos y no tenemos finca ni viñedos propios, las personas se sorprenden. Pero cuando explicas el modelo de negocio, qué hacemos, cómo lo hacemos, el vínculo que se ha creado con nuestra comunidad de viticultores…, todo cobra sentido. Hemos conseguido generar un sentimiento de pertenencia, que es el motor principal de la compañía, en la que las más de cuatrocientas familias de viticultores son nuestro principal activo, nuestros socios en el viñedo, que tienen la propiedad de las fincas y que trabajan como un solo equipo.
La bodega ha pasado en pocos años de estar al borde de la liquidación a ser considerada en 2023 la pyme del año en los Premios Carles Ferrer Salat de Foment del Treball. ¿Cuáles han sido las claves de esa transformación?
Desde 2017 se ha realizado una gran labor en el área técnica, profesionalizándola y creando un equipo exclusivo de viticultura. La compañía dejó de tener fincas y viñedos propios y apostó por comprar la uva a más de cuatrocientas familias viticultoras, que cultivan sus vides con el apoyo del equipo técnico. En un contexto de cambio climático e incremento constante de la exigencia de calidad, se apuesta por la investigación de técnicas que permitan desarrollar nuevas soluciones. Para mantener una calidad homogénea, se monitoriza el crecimiento, la maduración de los frutos y las predicciones de cosecha a través de la agricultura de precisión, basada en tecnología informática y las imágenes de satélites. VisualNACert, un software de gestión agrícola para cultivos sostenibles, permite tener un mapa con todas las parcelas, imágenes satelitales, índice de vegetación de diferencia normalizada y fichas con las características de cada finca. Se trata de una apuesta estratégica para aportar al viticultor las mejores herramientas que le ayuden en su día a día.
¿Cómo gestionáis el equilibrio entre tradición e innovación?
Uno de los pilares de Vallformosa es escuchar al consumidor. Tenemos claro que a la gente joven le apetece cada vez más probar nuevos productos, así que la innovación forma parte de nuestro ADN. El objetivo es lanzar productos innovadores y de máxima calidad, con un diseño cool. Teniendo en cuenta que cada vez hay más momentos de consumo y nuevos objetivos, preferencias y tendencias hacia un bajo consumo de alcohol, contamos con productos ready to drink, sin alcohol, desalcoholizados… Todo sin perder calidad.
¿Cuáles son los objetivos de futuro de la compañía?
No solo ofrecemos productos excepcionales, sino que también nos convertimos en la inspiración que impulsa a las personas a unirse, compartir y disfrutar experiencias más allá de las celebraciones. Deseamos transmitir que el verdadero propósito de nuestros productos es proporcionar las herramientas para crear conexiones significativas y fortalecer los lazos entre amigos, familiares y seres queridos. Se trata de disfrutar el día a día como algo extraordinario.
Vallformosa fue la primera bodega en España que obtuvo la certificación B Corp. ¿Por qué esa apuesta tan decidida por la sostenibilidad?
Para Vallformosa, ser B Corp no es una etiqueta. Es un sistema para asegurar que nuestra bodega seguirá siendo viable, justa y relevante dentro de diez, veinte y treinta años. Significa una mejora continua real, con métricas auditadas y estándares cada vez más exigentes. Nuestro sector está en transición y, por qué no decirlo, en tensión. Hay menos consumo, que es más exigente, y más competencia. Ser B Corp nos ayuda a justificar el valor, no solo el precio; nos conecta con consumidores más jóvenes y conscientes, y aporta un relato auténtico. También es clave en la exportación, a la que destinamos más del 85 % de la producción. Además, genera un sentimiento de pertenencia, de hacer las cosas bien, de haber pasado un proceso exigente, de hablar el mismo lenguaje, que se comparte con otras B Corp. Hace un año solo éramos dos bodegas B Corp en España, pero hoy ya somos siete.
¿Qué iniciativas de sostenibilidad se están desarrollando?
Integramos el impacto en las decisiones estratégicas, no solo en el área de marketing, desde el propio consejo de administración, el equipo directivo y los trabajadores. Esto se traduce, por ejemplo, en contratos estables con los viticultores, que demuestran el compromiso a medio y largo plazo; también en formación, ya que el equipo técnico está al servicio de los viticultores, compartiendo el conocimiento con toda la comunidad, y en una apuesta por innovación con impacto medible, no solo enfocada en la eficiencia, que utilizamos para afrontar desafíos reales del sector. Además, compartimos ese saber con otras bodegas a través de proyectos como Fizztirage o Optivinya.
¿Cuáles han sido las claves de la internacionalización? ¿Las exportaciones van a seguir siendo el motor del crecimiento?
El negocio internacional sigue ganando peso, con un crecimiento del 7 % respecto al ejercicio anterior. En 2024, los tres mercados con mayor volumen de ventas fueron Bélgica, Países Bajos y Japón. Ha sido clave el reposicionamiento en mercados consolidados como Bélgica, donde tenemos cerca del 30 % de la cuota. Vallformosa sigue focalizada en su posicionamiento global y crecimiento hacia nuevos países, apostando por la creación de valor.
¿Qué impacto pueden tener los últimos acuerdos comerciales de la Unión Europea en el sector viticultor?
El acuerdo con el Mercosur es una oportunidad clave para abrir nuevos mercados y compensar la caída del consumo, así como las trabas arancelarias de Trump. Pero debemos proteger a nuestros viticultores con cláusulas espejo y las herramientas que sean necesarias para garantizar la supervivencia de los sectores que salen más perjudicados. Argentina, Uruguay, Paraguay, Venezuela y Brasil son posibles territorios donde el vino catalán tendría cabida. De hecho, nosotros ya exportamos a Argentina, Brasil y Venezuela. Para Vallformosa es una gran oportunidad de cara a diversificar tanto los mercados como el riesgo. Cuantos menos aranceles, más posibilidades de vender tendremos.
Durante los últimos años hemos tenido un entorno adverso para el sector vitivinícola –condiciones climáticas extremas, crisis de materias primas, inflación, crisis energética e incremento de los tipos de interés–, lo cual impactó directamente en la cuenta de resultados, así que esperamos que la entrada en vigor del acuerdo con el Mercosur sea beneficioso.
¿Qué grandes tendencias se aprecian en el mercado?
Creo firmemente que hay que diferenciar entre moda y tendencia. Aunque, por desgracia, el consumo de los espumosos va a la baja, estamos seguros de que volverán con fuerza. Nuestra apuesta es seguir apostando con fuerza por la combinación de vino y espumosos y estar atentos a las nuevas modas y tendencias que van apareciendo, como los nuevos momentos de consumo, los productos de baja graduación o sin alcohol, así como nuevos productos con un éxito rotundo, como los Vallformosa Spritz (cócteles ready to drink).

Artículos relacionados
Ideas innovadoras para 2004
HD


