¿Qué podemos aprender de la experiencia de las empresas argentinas?

¿Qué podemos aprender de la experiencia de las empresas argentinas? ¿Qué podemos aprender de la experiencia de las empresas argentinas?
Business Review · Estrategia

Un derrumbe económico, bancos en quiebra, un 25% de paro, masivas protestas sociales, una deuda pública insostenible y un colapso del sistema político. Tras un quinquenio de dura crisis, la situación española a inicios de 2013 guarda ciertas similitudes con la realidad de Argentina de 2001, cuando, después de cuatro años de depresión, el país sudamericano tenía graves problemas. Mientras miles de empresas cerraban o se ajustaban, unas pocas interpretaban el contexto turbulento como una oportunidad para sentar las bases de un crecimiento futuro. La experiencia argentina debería aportar ideas a las compañías españolas para afrontar las dificultades propias de la crisis.

Hemos entrevistado a los responsables de cinco empresas del país sudamericano que no solamente superaron el durísimo contexto económico que determinó el año 2001, sino que lo aprovecharon para reinventarse y mejorar la situación competitiva de sus negocios. Este artículo es el resultado del trabajo. El tamaño, los sectores y la posición competitiva de las citadas compañías son diversos. Y el objetivo es tratar de obtener las máximas perspectivas posibles sobre la cuestión.

LA ARGENTINA DE 2001 Y LA ESPAÑA DE 2013

El país del otro lado del Atlántico tenía en el año 2001 serias dificultades. Lo eran incluso para una nación que había sufrido varias crisis recurrentes a lo largo de su historia. Tras un período de hiperinflación, en 1991, el gobierno de Carlos Menem sancionó la Ley de Convertibilidad, que ataba el valor del peso argentino al del dólar. La medida se acompañó de un proceso de reformas estructurales: una apertura comercial, la desregulación financiera y la privatización de empresas públicas.

Tras una fase inicial de crecimiento, en agosto del año 1998, un default parcial de la deuda rusa perjudicó la confianza en todos los mercados emergentes. La caída del precio de los commodities agrícolas, la apreciación del dólar y la devaluación de Brasil (el principal socio comercial de Argentina) se combinaron y produjeron la "tormenta perfecta". Desde 1999, el país entró en una espiral recesiva. El gobierno de Fernando de la Rúa, tras llegar al poder en diciembre de ese año, aplicó un recorte tras otro para cumplir las metas de déficit acordadas con el FMI.

En los primeros meses de 2001, la economía argentina destruyó medio millón de empleos. El 25% de los hogares estaba bajo el umbral de la pobreza. A finales de año, con una p...