Reinventando el e-mail.

Reinventando el e-mail. Reinventando el e-mail.
Marketing y Ventas · TIC

En los últimos años han sido muchos quienes han pronosticado la muerte del correo electrónico como herramienta de márketing. Un debate que, además, se ha avivado con el auge de la mensajería instantánea, que vive un momento dulce gracias a aplicaciones como WhatsApp o Line. Sin embargo, esta observación merece un matiz: en realidad, no es el e-mailing lo que está en horas bajas, sino su uso tradicional como vehículo publicitario. Si hablamos de estrategias comerciales, pocas situaciones pueden resultar tan desesperantes para un posible cliente como una venta a puerta fría de un producto que, además, no le interesa lo más mínimo. O recibir una llamada telefónica a horas intempestivas, en la que le ofrecen un servicio que no necesita. Estos son solo dos ejemplos del llamado outbound marketing, basado en técnicas intrusivas e impactos publicitarios indiscriminados, cuyos destinatarios suelen ser personas a las que los anunciantes no conocen. Por todo ello, no es de extrañar que la efectividad de estos procedimientos acostumbre a ser limitada.

El escenario descrito nada tiene que ver con el inbound marketing, que persigue lo contrario: que sean los clientes potenciales quienes se acerquen a la empresa y adquieran sus productos. Y, para lograrlo, cuentan con un aliado indispensable: el márketing de contenidos. Ahora bien, ¿en qué consiste este concepto? A grandes rasgos, podría definirse como un conjunto de acciones destinadas a crear contenidos de valor y a difundirlos gratuitamente, con un doble objetivo: por un lado, atraer nuevos consumidores  o prospectos, y, por otro, fidelizar a los clientes actuales e incitarles a contratar otros productos y servicios.