Shadow banking

Shadow banking Shadow banking

El término shadow banking es tan ambiguo como las ramificaciones que crecen a los pies de un árbol, que tanto pueden ser brotes como chupones. Habitualmente, el término se ha utilizado para nombrar el conjunto de instituciones y activos que realizan funciones de crédito sin estar regulados, pero también para designar toda actividad financiera no regulada. En 2007, Mc-Culley acuñó shadow banking refiriéndose a la innovación financiera que venía creciendo desde finales de los años 80. En los primeros albores de la gran crisis financiera, se percibe como el "monstruo", el vehículo que ha canalizado el crecimiento desmesurado del crédito. Los brotes iniciales se habían convertido en chupones de un tamaño superior al del árbol en el que crecieron.

La definición de shadow banking es imprecisa, la medición del valor de sus activos, todavía más y su peso en la economía, indeterminado. Dado que la actividad financiera de las instituciones que conforman no está regulada, la información sobre el volumen de activo que estas manejan y las actividades concretas  no son fácilmente accesibles, ni siquiera para el regulador. La estimación del tamaño de shadow banking para EE. UU. que proporcionaron Pozsar et al. (2010) muestra que desde 1995 tiene una dimensión superior al de la banca tradicional. Estimaron que, en marzo de 2008, el volumen de activos era de 20 trillones de dólares y que esa cifra bajó a 15 trillones de dólares en el segundo trimestre de 2011.

En el mercado europeo, Bakk-Simon et al. (2012) hicieron una estimación de la dimensión del sector en base a la información disponible en las instituciones europeas (ver figura 2). Se observa que el crecimiento del 20% en los dos años anteriores a la crisis indicaría el comienzo de un proceso de sustitución de la banca por entidades no bancarias. Un proceso que, claramente, no llegó a producirse, ya que, en el segundo trimestre de 2011, los activos de los bancos tradicionales eran 28 trillones de euros, mientras que los de los otros intermediarios financieros (OFI) eran 10,8 trillones de euros. El peso del shadow banking en Europa no ha tenido nunca la dimensión que alcanzó en Estados Unidos, pero en ningún caso es despreciable.

Al shadow banking se le atribuye la responsabilidad de incrementar el nivel de endeudamiento de forma desproporcionada a nivel mundial y de contaminar el sistema bancario tradicional, y por ello se le responsa...