Tribuna: El propósito como canalizador de la energía emprendedora

Tribuna: El propósito como canalizador de la energía emprendedora Tribuna: El propósito como canalizador de la energía emprendedora

El concepto de cambio permanente no es nuevo para el mundo empresarial, y las empresas nos hemos ido adaptando, con notable éxito, a las transformaciones sociales y modificaciones regulatorias. Sin embargo, sí son nuevas desde hace unos años la profundidad y la velocidad a las que se producen los cambios, generándose un entorno de altísima volatilidad e incertidumbre, en el que la velocidad de adaptación de la empresa será, sin duda, su mayor ventaja competitiva.

No es posible lograr esta velocidad de adaptación con modelos organizativos tradicionales, donde unas pocas cabezas pensantes decidían qué había que hacer y el resto ejecutaba, muchas veces con escaso cuestionamiento. Hoy necesitamos empresas donde todo el mundo piense, donde todo el mundo actúe: empresas, en definitiva, no de empleados, sino de emprendedores por cuenta ajena.

 

El reto es conjugar esta necesidad de emprendimiento interno con un alineamiento de esfuerzos, para evitar el caos, y conseguir que la empresa avance en la dirección estratégica marcada, logrando sus objetivos de generación de riqueza para empleados, accionistas y la sociedad. Es aquí donde entra a jugar un papel esencial el propósito, no como una frase más o menos grandilocuente, sino como palanca que canalice la energía emprendedora de la organización.

 

Un propósito que no puede ser uno cualquiera. Las nuevas generaciones exigen un trabajo con significado, que vaya más allá de un buen salario y un plan de carrera; quieren sentir que están contribuyendo a un bien superior; por ello, el propósito debe explicitar cómo la empresa contribuye a hacer mejor el mundo en el que vivimos. Se trata de tomar conciencia de lo que somos y del papel que podemos jugar en el mundo, y reflejarlo en el propósito de la compañía. Un propósito que hay que derivar a nivel de departamento para que todos los empleados vean reflejado cómo su función puede contribuir a ello.

 

Hoy en día, una empresa sin propósito, o con un propósito que no persiga un bien superior, podrá quizá alinear las cabezas de sus empleados, pero tendrá muy difícil hacerlo con sus corazones, y sin estos es imposible que todos sus integrantes den la mejor versión de ellos mismos. Solo con nuestra mejor versión podremos marcar una diferencia que, en un entorno de extrema competitividad, proporcione un éxito sostenible en el tiempo.

 

Francisco Pérez Botello

Presidente de Volkswagen Group España Distribución

Francisco Pérez Botello

·

Presidente de Volkswagen Group España Distribución