Cambio en la banca: un imperativo de negocio

Cambio en la banca: un imperativo de negocio Cambio en la banca: un imperativo de negocio

No es que vivamos en una época de cambios; vivimos un cambio de época. Lo único cierto, de lo único que podemos estar seguros y que no cambiará; es decir, lo único permanente, que seguirá siendo inamovible, es que todo continuará cambiando. Esa es nuestra única certeza y nuestra nueva realidad.

Esta nueva realidad está provocando que muchas compañías estén ya inmersas en procesos de transformación.Los datos aseguran que en torno a un 85% de las organizaciones están en proceso de cambio, pero más del 60% de estas fracasan. ¿Por qué fracasan estos proyectos? ¿Qué es lo que hacen mal las organizaciones
para que no consigan el éxito? Las respuestas probablemente se encierren en otras preguntas: ¿eran los líderes adecuados los que traicionaron el cambio ¿Dispusieron de medios suficientes? ¿Tenían una metodología y una arquitectura adecuadas para hacerlo?¿Realizaron el esfuerzo necesario?

Quizá todos los sectores tengan que emprender cambios para adaptarse al nuevo entorno, pero hay uno especialmente significativo que tiene que ponerse manos a la obra cuanto antes, porque la imagen y la credibilidad que tiene sobre él la sociedad, en este caso española, son más que preocupantes. Se trata del sector financiero, que, en estos momentos, está a la cola de la imagen y la confianza de los sectores productivos

Lo que ve el gran público, lo que queda en su memoria y en su retina, verdad o mentira, son las salidas multimillonarias de sus gestores, a pesar de que muchos de ellos arruinaron sus entidades respectivas. La situación ha llevado al sector a tal descredito y desconfianza que mucho tendrá que pasar para que recupere su buena imagen, incluso para los que buscan un empleo. Hace apenas cinco años, la banca era uno de los primeros lugares preferidos por nuestros jóvenes para trabajar. Actualmente, este sector se ha convertido en el menos atractivo, situándose incluso por detrás de otros tradicionalmente mucho menos deseados, como, por ejemplo, el de utilities.

Si bien es cierto que el sector viene haciendo bien algunos de sus deberes desde hace ya bastante tiempo, como ajustar parte de su estructura, comenzar a controlar su riesgo, desprenderse de activos inmobiliarios, reducir su morosidad, mejorar sus operaciones, etc., lo cierto es que nada de eso parece estar llegando al gran público, porque lo que percibe el cliente son solo anuncios en los medi...