Cambio estructural: efectos en la gestión de personas

Cambio estructural: efectos en la gestión de personas Cambio estructural: efectos en la gestión de personas

La gestión de personas en las organizaciones va a cambiar como consecuencia de la pandemia. Es el momento de pensar estratégicamente y preguntarnos: ¿qué debemos hacer para construir un sistema de gestión de personas más acorde a nuestros tiempos?, ¿qué procesos deben ser mantenidos, eliminados, reformulados o creados? El modelo de las “cuatro I” puede ayudar a gestionar el talento dando respuesta a las nuevas necesidades

La pandemia de la COVID-19 marcará un punto de inflexión, un cambio estructural en nuestras vidas y las de nuestros negocios, y también marcará un antes y un después en la historia de la humanidad para alumbrarnos y dejar lo que algunos, propagandísticamente, denominan una nueva normalidad (aunque no me gusta llamarlo así, porque es una expresión ideologizada –que, además, ya había sido utilizada antes de que el marketing político se apropiase de ella–, y, en realidad, muchos solo queremos recuperar la rutina, nuestra normalidad habitual, y no una nueva normalidad anormal). Y estoy persuadido de que estamos ante un cambio de paradigma, un cambio del marco teórico o conjunto de teorías que nos ayudan a interpretar la realidad, nuestro frame of reference, como dirían los ingleses.

Como humanidad, esta no es la primera vez que nos planteamos grandes retos y preguntas desafiantes sobre los cambios estructurales rápidos y abruptos que se nos presentan. Estamos ante lo que el profesor de Negocios de la Universidad de California Richard Rumelt denominó “rupturas estructurales”. En 2008 escribió un documento para McKinsey en el que ponía como ejemplo de este tipo de rupturas abruptas y radicales “la Larga Depresión de 1893-97, que marcó el comienzo de la transición a una economía de consumo y que la Gran Depresión de la década de 1930 intensificó”. Según Rumelt, las roturas estructurales, en general, tienden a emerger cuando el “viejo patrón –paradigma– ya ha sido llevado a sus límites”. Y esto hoy es así porque estamos ante el fenómeno socioeconómico y geopolítico más importante y trascendental desde la segunda guerra mundial, cuyos efectos cambiarán nuestra manera de consumir, ahorrar, viajar, relacionarnos –en definitiva, de vivir– y, por supuesto, de trabajar, formarnos y gestionar a las personas.

Ante esta situación de incertidumbre inédita, intentar más de lo mismo es el camino equivocado y la mejor forma de no acertar. Todo parece indicar que viviremos un brote de globalización a través de las relaciones por videoconferencia, y muchas personas se irán a vivir y trabajar a localidades más pequeñas y lugares más baratos y saludables, en los que no existan multitudes, y puede que con unos valores más posmateriales, otorgando más importancia a lo realmente crítico e importante.

Impacto en las empresas y sus personas Al margen de la multitud de cambios que esta ruptura estructural va a provocar a nivel general en nuestr...


José Manuel Casado González

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Distinguished Clinical Professor de IE Business School y socio de 2.C Consulting