Caso Navozyme: mucho más allá del estrecho de Ormuz

Casos prácticos

Caso Navozyme: mucho más allá del estrecho de Ormuz Caso Navozyme: mucho más allá del estrecho de Ormuz
Business Review (Núm. 367) · Estrategia

En medio del caos provocado por el conflicto en Oriente Próximo y el cierre del estrecho de Ormuz, una ‘startup’ marítima con tecnología de vanguardia afronta la necesidad de convencer a una industria anclada en el papel de que el futuro ya llegó.

Para entender la razón de ser de Navozyme hay que comprender primero su ecosistema, al igual que para entender por qué alguien abre una ferretería hay que comprender primero que el mundo está lleno de personas con cosas rotas.

A pesar de mover más del 80 % del comercio mundial, la industria marítima sigue operando en buena parte de sus procesos con la tecnología y el entusiasmo burocrático de la era victoriana: firmas en papel mojado, múltiples sellos, documentación que viaja de mano en mano con una lentitud digna de estudio antropológico... En un mundo donde se puede pagar una pizza con el reloj, la industria que mueve el planeta se mantiene anclada al sello de goma.

Y lo hace en cualquiera de sus dos grandes ecosistemas, que comparten el océano, pero muy poco más. De un lado, la marina mercante: buques portacontenedores, petroleros, graneleros… Todo ese aparato logístico que hace que el mundo funcione y que poca gente agradece. Del otro, el mundo de los superyates, donde los desafíos no son menores, aunque están tapizados en cuero de napa.

En ambos mundos, la digitalización es una palabra que se pronuncia mucho en los congresos y se aplica poco en los muelles. Por esta razón hay reuniones de consejos de administración que siguen empezando con café y cruasanes, y otras que comienzan con el peso silencioso de quienes saben que ya no es momento de charlar.

La que nos ocupa pertenece claramente a la segunda categoría. Anjan Borwankar, cofundador de Navozyme y hombre acostumbrado a navegar mares literales y metafóricos, se sentaba a principios de 2026 a la cabecera de la mesa y observaba a sus consejeros con la ecuanimidad calculada de quien sabe que las palabras que va a escuchar le costarán dinero, sueño o ambas cosas.

Navozyme había acumulado galardones: Organización Marítima Internacional (OMI), Enterprise Singapore, Ports 4.0, el Gobierno español... Todos habían aplaudido. El problema, como cualquier emprendedor sabe perfectamente, es que los aplausos no pagan nóminas. Y Navozyme, para bien y para mal, había llegado a ese momento delicioso y aterrador en el que una empresa deja de ser una promesa para convertirse en una obligación.

El consejo no deseaba un nuevo PowerPoint con flechas ascendentes. Quería saber, con esa brutal concreción que caracteriza a las personas que han puesto dinero en algo, qué iba a hacer Navozyme para dejar de ser el disruptor más querido de la industr...


Giulio Toscani

Investigador de Human-Computer Interactions en Universitat Pompeu Fabra y NUCB Japón ·

Ingeniero químico de formación, exabogado de patentes por distracción o pura curiosidad, y profesor por vocación inevitable, Toscani combina estos oficios con un doctorado en el KTH Royal Institute of Technology de Estocolmo, desde donde empezó a mirar el mundo con lentes aún más inquietas. Lleva más de dos décadas moviéndose con soltura entre la academia, la empresa y los entresijos del sector público. Fue profesor adjunto en Esade Business School y hoy reparte su tiempo entre Barcelona, donde enseña en la Universitat Pompeu Fabra, y Nagoya, donde imparte clases en la NUCB Business School. A veces se le puede encontrar en São Paulo, Milán, Shanghai, Moscú o Teherán, impartiendo clases o debatiendo sobre el futuro digital del planeta.

Consejero y socio en proyectos de innovación en Singapur y España, ha acompañado a gigantes como Telefónica, General Electric, Nike o PwC en sus metamorfosis digitales. Sus cursos y conferencias giran en torno a la inteligencia artificial generativa, la innovación disruptiva y el emprendimiento digital, pero lo hace con una mezcla de rigor y humor que lo distancia de los habituales profetas tecnológicos.

Fuera de las aulas, Toscani cambia los algoritmos por montañas: es corredor de ultratrail, profesor de yoga y ciclista errante. Ha atravesado en solitario Mongolia y el Sudeste asiático, convencido de que el viaje, como la tecnología, solo tiene sentido si transforma a quien lo emprende. Su interés por la intersección entre la emoción humana, la estrategia y la inteligencia artificial le ha dado una perspectiva poco común en el vertiginoso mundo digital: la de quien observa el futuro sin perder del todo la sonrisa.

 

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Yasuhiro Yamaguchi

Global Account Director en DSV ·