Cómo gestionar el riesgo global para conseguir una ventaja competitiva

Cómo gestionar el riesgo global para conseguir una ventaja competitiva Cómo gestionar el riesgo global para conseguir una ventaja competitiva

Toda oportunidad y toda decisión conllevan un cierto riesgo e incertidumbre. Las empresas de éxito son conscientes de la diferencia que existe entre asumir riesgos de forma activa y encontrarse en una situación de riesgo de forma pasiva. Las operaciones transnacionales son potencialmente muy arriesgadas, pero la alternativa –quedarse cerca de casa– fomenta los riesgos derivados de la ausencia de acción y los perjuicios que suponen las oportunidades perdidas, sobre todo frente a competidores más atrevidos y ágiles. Sin embargo, aunque la gratificación exige riesgo, los líderes empresariales de éxito han de saber distinguir entre los riesgos inteligentes y las apuestas peligrosas. La cuestión es la siguiente: ¿cómo pueden sus empresas aprovechar las oportunidades sin ponerse a sí mismas en peligro en mercados que parecen estar en constante evolución y que representan una amenaza permanente?

Los enfoques de la gestión del riesgo han cambiado radicalmente en los últimos años. Del modelo centralizado y vertical que estaba en boga hace dos décadas se ha pasado a un modelo multidimensional. Las empresas se están adaptando porque, ahora más que nunca, deben evaluar y gestionar el riesgo de modo estratégico y analizar los peligros y vulnerabilidades en el contexto de los objetivos corporativos y las oportunidades del mercado. La gestión estratégica del riesgo no elimina la incertidumbre, los perjuicios, las pérdidas o la confusión. Lo que hace es ayudar a las empresas a desarrollar operaciones sólidas, fomentar la rápida recuperación y prever medidas para hacer frente a los problemas.

Las empresas transnacionales de más éxito gestionan el riesgo y construyen valor. Estas empresas preparan el éxito evaluando el contexto estratégico, siguiendo de cerca el entorno global, preparándose para las condiciones de futuro y sopesando posibles riesgos. Las mejores empresas asumen riesgos inteligentes que les permiten incrementar los ingresos, a la vez que se protegen de los riesgos que pongan en peligro su balance final. Persiguen oportunidades que calculan meticulosamente, con fuertes expansiones geográficas y con el desarrollo de productos innovadores derivados de los negocios ya existentes. Estas empresas hacen músculo a la vez que queman grasa, y así se mantienen en forma y listas para aprovechar rápidamente cualquier oportunidad. En resumen, integrando la gestión del riesgo en sus procesos de planificación estratégica, estas empresas pueden asum...