Cómo tratar los fallos

Cómo tratar los fallos Cómo tratar los fallos

"Hasta al mejor cazador se le escapa la liebre", este refrán ayuda a entender que cometer fallos en el día a día laboral es prácticamente inevitable. Pero sí que hay ciertos errores que pueden evitarse: son aquellos problemas que surgen en la práctica empresarial como resultado de una mala gestión de los fallos. A continuación presentamos ciertos consejos, dirigidos a evitar este tipo de problemas:

Sea comedido a la hora de tratar los fallos. Deje claro a sus empleados que no les va a cortar la cabeza, especialmente en el caso de que los errores que se cometan sean bagatelas. Porque, por muchos fallos que cometa su personal, éstos deberían sobrepasar un umbral determinado de daño para ser considerados fallos de importancia. Si uno se dedica a recordarle una y otra vez a un empleado el fallo que cometió, lo único que logrará será que la persona oculte otros fallos que pudiera cometer, sobre todo cuando no tenga posibilidad de solventarlos. Y, por regla general cuando ocurre algo así, el daño que se crea es mucho mayor que el que se logra al mostrar algo de "comprensión". Reconozca abiertamente sus propios fallos. Con ello demostrará gran talla humana por una parte y, por otra, estará fomentando un clima empresarial abierto. Porque usted perdería toda su credibilidad si se dedicara a negar toda responsabilidad ante los fallos que usted mismo ha cometido. Y es que hay que tener en cuenta que nadie es perfecto. Y es por eso mismo por lo que sus empleados tampoco esperan que usted lo sea. No emita juicios precipitados y analice los fallos justamente. Al hacerlo, deje claro en todo caso que el n del análisis es encontrar la manera de evitar que el fallo se repita en el futuro. Evite realizar acusaciones en público. De esta forma, la persona que ha cometido el error no tendrá que sufrir en público ante sus compañeros de trabajo.