De altavoz a radar: el nuevo papel estratégico de la comunicación

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De altavoz a radar: el nuevo papel estratégico de la comunicación De altavoz a radar: el nuevo papel estratégico de la comunicación

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Esteban Redolfi

Business Review (Núm. 371) · Márketing

De explicar decisiones a ayudar a construirlas: cómo el talento intraemprendedor, la infraestructura de inteligencia interna y la IA prospectiva provocan la reinvención continua de la organización.

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¿El responsable de comunicación está en la sala cuando se explican las decisiones o también cuando se toman? Esta pregunta sintetiza una gran asignatura pendiente en los comités de dirección contemporáneos. Durante décadas, las organizaciones han reducido la comunicación al terreno de “lo que la empresa dice”: una función centrada en pulir la narrativa corporativa, articular discursos y actuar como altavoz de decisiones ya adoptadas. Sin embargo, en un entorno incierto y volátil, esta visión reactiva condena a las empresas a la obsolescencia estratégica.

Comunicar ya no solo es explicar lo que hacemos; también es escuchar, anticipar y ayudar a decidir qué debemos hacer. Para que la comunicación actúe como un motor de reinvención continua, las compañías deben desplazar su centro de gravedad desde la mera persuasión hacia una infraestructura de inteligencia organizativa capaz no solo de acompañar el cambio, sino de provocarlo.

 

El intraemprendedor

La reinvención continua no empieza cuando la alta dirección decide formalmente cambiar de rumbo. Comienza cuando alguien en la organización se atreve a formular una pregunta que hasta entonces nadie consideraba necesaria. En este proceso, el intraemprendimiento cobra vida a través de las personas: profesionales que detectan anomalías en el entorno, cuestionan convenciones, conectan información fragmentada y obtienen margen para experimentar, aprender y transformar la empresa.

Desde esta perspectiva, la comunicación interna deja de ser un canal unidireccional de transmisión descendente para convertirse en una infraestructura de inteligencia organizativa. Es el espacio donde el talento intraemprendedor emerge, canaliza sus hallazgos y traslada la información recopilada en la primera línea de mercado hacia el comité de dirección antes de que la inercia invalide la oportunidad.

 

La trampa del control

Cuando una compañía desatiende las señales de su ecosistema interno y externo, la distancia entre la realidad del mercado y la toma de decisiones se vuelve insalvable. Un caso ilustrativo es la trayectoria de la firma de lencería Victoria’s Secret. Durante años, la marca proyectó una visión estética única y profundamente estandarizada. Protegida por sus cifras de facturación, su alta dirección ignoró las señales que demandaban diversidad, inclusión y autenticidad en la representación corporal.

El fallo no residió en un problema de “relato”, sino en la incapacidad de escuchar activamente a empleadas, consumidoras y entorno. Firmas disruptoras como Savage X Fenty o Aerie captaron estas sensibilidades emergentes y redefinieron la categoría. Cuando Victoria’s Secret intentó reaccionar, la adaptación fue percibida como forzada. La ausencia de una comunicación entendida como radar impidió que la inteligencia del entorno alimentase las decisiones estratégicas a tiempo.

 

El modelo de comunicación intraemprendedora

Para transformar la comunicación corporativa en una palanca de provocación e innovación estratégica, proponemos el modelo ACRA, articulado en cuatro pilares interconectados:

Anticipación asistida (IA para detectar, personas para interpretar). Las herramientas de inteligencia artificial y análisis predictivo permiten rastrear volúmenes masivos de datos para identificar señales débiles y tendencias emergentes. No obstante, detectar un patrón no equivale a comprenderlo. La fórmula eficaz exige combinar tecnología, criterio humano para interpretar y liderazgo para decidir.

Cultura de conversación constante. La comunicación interna debe diseñarse como una red bidireccional y transversal. La información crítica recopilada por los equipos en contacto directo con clientes, proveedores y sociedad debe circular sin fricciones jerárquicas hacia la alta dirección.

Ruptura de silos organizativos y cocreación. El intraemprendimiento comunicativo requiere entornos donde los profesionales tengan margen para cuestionar convenciones, proponer alternativas y testar nuevas respuestas sin temor al fallo. La actitud emprendedora florece únicamente cuando la organización premia la iniciativa sobre el inmovilismo.

Agilidad estratégica en la ejecución. El objetivo final del radar de comunicación no es elaborar informes, sino intervenir activamente en la formulación de la estrategia. El responsable de comunicación debe aportar el análisis del entorno en la sala de decisiones antes de que estas se adopten, garantizando que la empresa responda a la realidad y no a supuestos desfasados.

Solo aquellas organizaciones que escuchen antes, capaciten a sus personas para interpretar el entorno y permitan que la comunicación provoque la toma de decisiones lograrán asegurar una reinvención estratégica continua.

 

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Esteban Redolfi

Vicedecano de RR. PP. y Comunicación del Col·legi Oficial del Màrqueting i la Comunicació de Catalunya y director general de Interprofit ·