La inteligencia artificial está reconfigurando la cadena de valor industrial del sector salud a una velocidad sin precedentes. Este artículo identifica cinco vectores de transformación que están redefiniendo las reglas de la competencia para las empresas B2B del ecosistema sanitario europeo, a partir de los cuales se proponen un marco de posicionamiento estratégico y una hoja de ruta para la acción.
Del producto al ecosistema: cinco vectores de cambio en la cadena B2B de salud
Exclusivo Web
JM
Juan Miguel Poyatos Díaz
Business Review (Núm. 365) · Estrategia · Abril 2026
El sector salud ha sido históricamente uno de los más lentos en incorporar la transformación digital a sus modelos de negocio. Las razones son comprensibles: la regulación es estricta, los ciclos de decisión son largos, los datos son sensibles y la relación entre proveedor y cliente institucional, hospitales, servicios regionales de salud y sistemas nacionales tiene una complejidad que no se encuentra en la mayoría de los sectores industriales.
Sin embargo, en los últimos dos o tres años se ha producido un cambio de naturaleza, no solo de grado. La combinación de la inteligencia artificial, un nuevo marco regulatorio europeo de gran alcance y la emergencia de ecosistemas de datos a escala continental ha creado una presión transformadora sin precedentes sobre la cadena de valor B2B del sector.
Lo que antes era una lista de oportunidades tecnológicas se ha convertido en un conjunto de vectores de cambio que actúan simultáneamente sobre todos los eslabones del ecosistema: desde el fabricante de dispositivos médicos hasta el proveedor de software clínico, desde la compañía farmacéutica hasta la empresa de servicios sanitarios.
El presente artículo parte de una reflexión previa sobre las dinámicas de la transformación digital y las respuestas estratégicas que las empresas podían articular ante ella[1] para abordar una cuestión más específica y urgente: ¿cuáles son los vectores concretos que están reconfigurando la cadena de valor B2B de salud y qué marco estratégico necesitan las empresas para darles respuesta?
La propuesta se estructura en torno a cinco vectores que, conjuntamente, definen el nuevo campo de juego. Cada uno de ellos tiene entidad propia, pero es su acción simultánea la que genera una presión transformadora cualitativamente distinta a lo que el sector ha experimentado en décadas anteriores.
Antes de abordar cada vector, conviene hacer explícita una distinción: no estamos ante una simple aceleración de la digitalización del sector, sino ante una reconfiguración de las reglas de la competencia. En otros ciclos tecnológicos, la innovación ha mejorado el producto existente o ha añadido funcionalidades nuevas, pero ha dejado intacta la estructura del mercado. Lo que los cinco vectores producen de forma combinada es un cambio en la estructura misma: quién compite con quién, qué capacidades son necesarias para acceder al mercado, cómo se genera y captura valor, y qué relación existe entre proveedor y cliente. Es este cambio estructural el que exige un nuevo marco estratégico.
Cinco vectores de transformación
Un análisis detallado de las fuerzas que están actuando sobre la cadena de valor B2B de salud permite identificar cinco vectores principales. Cada uno de ellos afecta de manera directa a la propuesta de valor, al modelo de relación y a las capacidades organizativas que las empresas industriales del sector necesitan para competir en los próximos años.
1. La IA generativa como palanca operativa del cliente
El primer vector tiene que ver con un cambio profundo en la operativa diaria de los clientes institucionales –hospitales, servicios de salud, centros de atención primaria–. La IA generativa aplicada a documentación clínica, síntesis de literatura y comunicación asistencial está pasando de pilotos a despliegues a escala, con impacto directo en la carga administrativa, la variabilidad de la práctica clínica y el burnout profesional.
Un análisis de Deloitte con líderes sanitarios indica que aproximadamente el 75 % de las organizaciones sanitarias están escalando casos de uso de IA generativa para transformar la asistencia y las operaciones[2]. Clínicas que utilizan la IA generativa en la gestión de la documentación reportan ahorros de 15 a 25 minutos por paciente y una mayor consistencia en los registros[3].
Para un proveedor de dispositivos médicos, software clínico o servicios de soporte, la implicación es directa: el cliente ya no evalúa el producto o servicio de forma aislada, sino en función de cómo se integra con los flujos de IA que está desplegando. Un equipo de imagen que no genere datos estructurados compatibles con los sistemas de GenAI del hospital tendrá una desventaja competitiva creciente, independientemente de su calidad técnica.
Este vector tiene, además, una dimensión de eficiencia sistémica que resulta especialmente relevante en los sistemas públicos europeos. En España, la fragmentación del SNS y la diversidad de historias clínicas electrónicas obligan a definir requisitos comunes de seguridad, interoperabilidad y validación clínica. Los servicios regionales de salud que integren GenAI en sus estrategias de digitalización necesitarán proveedores capaces de operar en este entorno heterogéneo. Las empresas B2B que entiendan esta realidad y ofrezcan soluciones adaptables a la diversidad del sistema tendrán una ventaja significativa frente a proveedores con propuestas monolíticas.
2. La Ley de IA y el Reglamento del EHDS como nuevo marco de acceso al mercado
El segundo vector es regulatorio, pero sus implicaciones son profundamente estratégicas. La Ley de IA (Reglamento UE 2024/1689), que entró en vigor el 1 de agosto de 2024, clasifica la mayoría de los sistemas de IA integrados en dispositivos médicos como de “alto riesgo”, con requisitos adicionales a los ya existentes en MDR/IVDR. En paralelo, el Reglamento del Espacio Europeo de Datos Sanitarios (EHDS) establece un marco común de datos de salud para uso primario y secundario, que será la base para entrenar y evaluar algoritmos en Europa.
Las obligaciones para sistemas de IA integrados en dispositivos médicos comenzarán a ser exigibles entre 2026 y 2027, con requisitos de documentación, gestión de riesgos, transparencia, monitorización poscomercialización y supervisión humana que afectan al ciclo de vida completo del producto.
Para las empresas B2B, este marco regulatorio tiene una doble lectura. Por un lado, aumenta significativamente el coste y la complejidad de acceso al mercado europeo. Por otro, clarifica las reglas y puede convertirse en una barrera de entrada para competidores menos preparados, especialmente los de fuera de la UE que no hayan anticipado estos requisitos. La capacidad regulatoria se convierte, así, en un activo estratégico diferenciador.
España se posiciona como uno de los países líderes en la preparación para el EHDS, según informes de EIT Health España que destacan su nivel de gobernanza y recomiendan pasos concretos de calidad de datos y capacidades técnicas[4]. Para las empresas que operan en el mercado español, esta posición de liderazgo representa una ventana de oportunidad a la hora de participar activamente en la configuración de los estándares de interoperabilidad y gobernanza de datos que definirán el mercado europeo de IA sanitaria.
3. Los ecosistemas de datos y la evidencia del mundo real
El tercer vector se refiere a la consolidación de ecosistemas de datos interoperables y su explotación analítica. La red DARWIN EU, coordinada por la Agencia Europea del Medicamento, constituye probablemente la manifestación más avanzada de esta tendencia: utiliza datos de múltiples países para estudios de seguridad, efectividad comparada y patrones de uso, con creciente automatización y bibliotecas de fenotipos reutilizables.
La Agencia Europea del Medicamento indicaba el año pasado que DARWIN EU había ampliado su red a 30 socios de datos en 16 países, cubriendo aproximadamente 180 millones de pacientes y ejecutando 59 estudios, con un incremento del 47,5 % respecto al año anterior[5].
La implicación para las empresas B2B es que la evidencia del mundo real generada con IA se está convirtiendo en un activo estratégico de primera magnitud. La empresa que sea capaz de generar, gestionar y articular este tipo de evidencia de forma creíble tendrá ventajas en las conversaciones de acceso al mercado, financiación y evaluación de tecnologías sanitarias. Esto es especialmente relevante en el contexto europeo, donde las agencias de evaluación de tecnologías sanitarias están incorporando progresivamente esta evidencia a sus marcos de evaluación.
La información clínica generada en la práctica rutinaria ha sido durante décadas una capacidad no explotada. Las nuevas infraestructuras de datos –DARWIN EU, EHDS, repositorios nacionales como los que en España articulan IMPaCT y el CMBD– están poniendo en el mercado esa capacidad latente. No se trata solo de tener datos, sino de saber articularlos para crear valor en cada punto de decisión del sistema sanitario: desde la regulación hasta la financiación, pasando por la práctica clínica.
4. La IA en gestión operativa: donde se demuestra el retorno
El cuarto vector conecta la IA con uno de los problemas más visibles del sistema sanitario público europeo: la presión asistencial, las listas de espera y la necesidad de optimizar recursos. Se aplican herramientas de IA a la predicción de demanda, optimización de agendas y quirófanos, y asignación dinámica de recursos.
La OMS señala que los países perciben la reducción de presión sobre los sistemas y la mejora de la planificación de servicios como beneficios clave de la IA en salud[6]. Para las empresas B2B, esto significa que la propuesta de valor ya no puede limitarse a las características técnicas del producto: debe incluir una demostración convincente de retorno operativo medible para el gestor sanitario. Reducción de tiempos de informe, optimización de flujos de pacientes, disminución de reingresos… Son estos los argumentos que resuenan en los equipos de dirección de los hospitales y servicios de salud.
En España, donde el debate sobre listas de espera y eficiencia del SNS tiene una dimensión política de primer orden, las soluciones de IA que puedan demostrar un impacto operativo concreto tienen un espacio de mercado privilegiado, pero también un nivel de escrutinio elevado. La empresa que entre en este espacio sin métricas sólidas de impacto real se expone a un riesgo reputacional significativo.
Conviene añadir una reflexión sobre un mercado adyacente que ilustra bien la magnitud de la transformación: el de la monitorización remota de pacientes. Los informes de mercado situaban su valor en Europa entre los 6.400 y los 6.900 millones de dólares en 2024, con previsión de crecimiento hasta aproximadamente los 11.200 millones en 2030, impulsado por programas de monitorización de insuficiencia cardiaca, diabetes, párkinson y otros crónicos[7]. Es un área donde la convergencia de wearables de grado médico, IA avanzada y reconocimiento regulatorio y de reembolso está creando un mercado completamente nuevo.
5. El talento híbrido como cuello de botella y como oportunidad relacional
El quinto vector es, paradójicamente, el más blando y el más condicionante. La brecha entre el potencial tecnológico y la adopción real está muy ligada a la falta de talento híbrido –perfiles que combinen competencias clínicas, tecnológicas y de gestión– y a la ausencia de estructuras de gobernanza interna para evaluar, desplegar y monitorizar la IA.
La encuesta de la OMS antes citada muestra que solo una minoría de países dispone de estrategias nacionales específicas para IA en salud, y que la dotación de financiación y formación de la fuerza laboral sigue siendo insuficiente. Otros análisis sitúan en apenas un 8 % el porcentaje de países de la región con estrategias plenamente articuladas[8].
Para las empresas B2B, este déficit de talento en el cliente puede verse como una amenaza –porque ralentiza la adopción de soluciones– o como una oportunidad relacional: la empresa que sea capaz de contribuir a resolver la brecha de talento del cliente, mediante programas de formación, soporte a la implantación o cocreación de capacidades, construye una ventaja competitiva difícil de replicar. Es una manifestación actualizada del principio clásico de venta consultiva: no vender producto, sino capacidad.
La reconfiguración en acción
Para ilustrar cómo se materializa la acción simultánea de los cinco vectores, resulta útil examinar cómo cuatro empresas de referencia de la industria sanitaria están respondiendo a esta presión transformadora. Lo que tienen en común es una evolución estratégica que va más allá de la mejora del producto: todas ellas están reconfigurando su modelo de negocio desde el producto hacia el ecosistema.
Lo que estos casos revelan es un patrón consistente: las empresas que mejor están posicionadas no son necesariamente las que tienen la mejor tecnología de IA, sino las que combinan capacidad regulatoria, acceso a datos clínicos de calidad y relaciones de ecosistema con múltiples actores del sistema sanitario. Es, en definitiva, una competencia de orquestación más que de invención.
Un segundo patrón merece atención: en los cuatro casos, la evolución estratégica va del producto al ecosistema: Siemens Healthineers pasa de fabricar equipos de imagen a orquestar un ecosistema de IA diagnóstica; Roche integra la cadena diagnóstico-tratamiento con plataformas de datos; Philips evoluciona de fabricante de dispositivos a proveedor de resultados, y Medtronic construye una plataforma de inteligencia quirúrgica desde el dispositivo implantable. La dirección es la misma; los caminos, distintos.
Para las empresas B2B de menor tamaño o con posiciones menos consolidadas, el patrón de los grandes actores ofrece una referencia, pero no un modelo directamente replicable. En estos casos, es más probable que la estrategia pase por ocupar nichos específicos dentro del ecosistema, especializarse en generación de evidencia del mundo real para una patología concreta o en soluciones de interoperabilidad para un tipo de dispositivo, y construir desde ahí relaciones de ecosistema ascendentes. Lo que no resulta viable en ningún caso es ignorar los vectores de transformación y competir exclusivamente por especificaciones de producto y precio.
Un aspecto que merece atención particular es la velocidad de la transición. Los cuatro casos referenciados no han alcanzado su posición actual de forma gradual: en todos ellos, los movimientos estratégicos decisivos, adquisiciones, lanzamiento de plataformas y reconfiguración de la propuesta de valor, se han concentrado en un período de tres a cinco años. Esto sugiere que la ventana de oportunidad para reposicionarse es limitada.
Las empresas que demoren su respuesta corren el riesgo de encontrarse en una posición de desventaja estructural difícil de revertir, especialmente cuando los grandes actores consoliden sus ecosistemas y los marcos regulatorios se estabilicen.
Un marco de posicionamiento estratégico
A partir del análisis de los cinco vectores y de los patrones observados en las empresas que mejor están navegando la transformación, es posible proponer un marco de posicionamiento estratégico para empresas B2B en el ecosistema de IA-salud.
La matriz se estructura en torno a dos ejes. El eje vertical refleja la capacidad regulatoria y de datos de la empresa: su preparación para la Ley de IA, su dominio del marco MDR/IVDR, su capacidad de generar y gestionar evidencia del mundo real, y su gobernanza de datos compatible con el EHDS. El eje horizontal refleja la capacidad de ecosistema: la habilidad de la empresa para integrar datos, talento, socios clínicos y tecnológicos, y para crear valor que vaya más allá de la transacción de producto.
La matriz identifica cuatro posiciones. El “proveedor regulado” tiene solidez normativa, pero opera como vendedor de producto, sin captura de valor ecosistémico. El “innovador expuesto” tiene capacidad tecnológica y de ecosistema, pero es vulnerable por falta de preparación regulatoria europea. La “zona de riesgo” corresponde a empresas sin ventaja en ninguno de los dos ejes, altamente vulnerables a la comoditización. Y el “integrador de ecosistema” combina ambas capacidades, posicionándose para la máxima captura de valor.
La posición objetivo es, naturalmente, la de integrador de ecosistema. Pero la trayectoria para alcanzarla depende del punto de partida de cada empresa. Un fabricante de dispositivos con sólida posición regulatoria necesitará invertir en capacidades de ecosistema. Una healthtech con IA avanzada necesitará priorizar la certificación y la gobernanza de datos. Y una empresa en zona de riesgo deberá tomar decisiones estratégicas sobre en qué eje invertir primero.
Un aspecto que la matriz ayuda a visualizar es que la posición de “proveedor regulado”, que durante décadas ha sido perfectamente sostenible en el sector salud, se vuelve estratégicamente frágil en un entorno donde el valor se desplaza hacia la orquestación de datos y ecosistemas.
Una hoja de ruta para la acción
La identificación de los vectores y del posicionamiento estratégico no es suficiente sin un marco de ejecución. La hoja de ruta propuesta para empresas B2B en el sector salud organiza la transformación en cuatro etapas que, lejos de ser secuenciales, pueden coexistir en diferentes partes de la organización:
- Diagnosticar. Corresponde a la evaluación de posición. Las empresas necesitan evaluar con rigor su madurez regulatoria, auditar su capacidad de acceso a datos clínicos, mapear cuántos de los cinco vectores están impactando ya en su cadena de valor y formular una visión clara sobre su posición objetivo en la matriz estratégica.
- Priorizar. Implica traducir la visión en un plan de acción concreto: seleccionar los dos o tres vectores donde invertir, diseñar una propuesta de valor que articule la IA en términos de retorno operativo para el gestor sanitario, planificar la hoja de ruta de certificación de la Ley de IA + MDR/IVDR, y definir un modelo de gobernanza con funciones explícitas de CDO/CAIO y equipos híbridos.
- Activar. Se centra en enviar señales inequívocas al mercado: construir alianzas de ecosistema con socios de datos y centros clínicos, lanzar pilotos con retorno medible, participar activamente en sandboxes regulatorios y posicionar la empresa ante sociedades científicas, gestores y asociaciones de pacientes.
- Escalar. Se ocupa de construir capacidades sostenibles: un plan de talento híbrido, infraestructuras de datos con arquitecturas edge + cloud para entornos clínicos, sistemas de MLOps regulado con monitorización continua y evaluación posterior al despliegue, y métricas de ecosistema que midan el valor generado por la red, no solo por el producto.
Dos consideraciones adicionales sobre la ejecución: en primer lugar, el ciclo debe entenderse como iterativo y la velocidad de cambio en el entorno exige revisiones frecuentes del diagnóstico y de las prioridades; en segundo lugar, las cuatro etapas pueden coexistir en diferentes partes de la organización, ya que un equipo puede estar diagnosticando su posición ante la Ley de IA y otro estar escalando capacidades de IA generativa operativa. La gestión de esta asincronía interna es, en sí misma, una competencia directiva crítica.
Para las empresas que necesiten un punto de partida concreto, una recomendación práctica es comenzar por un diagnóstico de vulnerabilidad. Esto implica responder con rigor a cinco preguntas:
- ¿Cuántos de los cinco vectores están impactando activamente en nuestra cadena de valor hoy?
- ¿Dónde nos situamos en la matriz de posicionamiento?
- ¿Cuál es nuestra distancia regulatoria a la Ley de IA y al EHDS?
- ¿Tenemos acceso a datos clínicos de calidad suficiente para generar evidencia del mundo real?
- ¿Disponemos del talento híbrido necesario o dependemos exclusivamente de perfiles tecnológicos?
Las respuestas a estas preguntas delimitan tanto la urgencia como la dirección de la transformación.
La ventana europea y el papel de España
Europa se encuentra en un momento singular. A diferencia de otros ciclos tecnológicos, en los que la regulación ha llegado tarde o se ha percibido como un freno, el marco regulatorio europeo tiene el potencial de convertirse en una ventaja competitiva en el caso de la IA en salud. La guía FUTURE-AI establece criterios para todo el ciclo de vida de las aplicaciones de IA en salud[9]. La exigencia de transparencia, explicabilidad, equidad y monitorización continua puede ser el estándar de calidad que diferencie a las empresas europeas en mercados globales.
No obstante, existe un riesgo que conviene no subestimar: que el exceso de complejidad regulatoria se convierta en un freno para la innovación, especialmente para pymes y startups que carezcan de los recursos necesarios para navegar simultáneamente la Ley de IA, MDR/IVDR, EHDS y RGPD. El equilibrio entre protección y accesibilidad será uno de los debates clave de los próximos años.
A estos desafíos se suma una capa infraestructural que condiciona toda la transformación: la ciberseguridad sanitaria. La Comisión Europea lanzó en enero de 2025 un plan de acción específico para reforzar la ciberseguridad de hospitales y proveedores sanitarios[10]. Para las empresas B2B, los requisitos de ciberseguridad impactan en la arquitectura de datos, la compra de soluciones de IA y la formación de profesionales. Cualquier propuesta de valor que incluya IA, datos o dispositivos conectados debe incorporar la seguridad como requisito de diseño, no como capa añadida.
España reúne condiciones favorables: una posición reconocida en la preparación para el EHDS, infraestructuras de investigación biomédica como IMPaCT, nodos de supercomputación y un sistema nacional de salud con cobertura universal que genera volúmenes de datos clínicos relevantes. Las estrategias de digitalización sanitaria, la ENIA y la creación de la Agencia Estatal de Salud Pública (AESAP) pueden alinearse con un programa ambicioso de IA en salud si se articulan los incentivos correctos.
Para las empresas B2B que operan en España, esta convergencia de factores representa una oportunidad estratégica: participar en la construcción de las infraestructuras de IA del sistema sanitario mientras estas se están definiendo. Los procesos de compra pública, la definición de estándares de interoperabilidad, los programas de formación de profesionales sanitarios en IA y los marcos de evaluación de tecnologías sanitarias están en fase de diseño o despliegue temprano. Las empresas que se posicionen como interlocutores solventes en este proceso tendrán una posición privilegiada cuando el mercado madure.
La conclusión que se extrae de este análisis es que, en la cadena industrial de la salud, estamos viviendo un cambio de época. Los cinco vectores identificados no son tendencias independientes: son fuerzas que se refuerzan mutuamente y que, actuando de forma simultánea, están redefiniendo las reglas de la competencia. Las empresas B2B que sean capaces de comprender esta dinámica —y de responder con el marco estratégico y las capacidades organizativas adecuadas— estarán mejor posicionadas para capturar el valor que la inteligencia artificial está generando en uno de los sectores más relevantes de la economía y la sociedad.
Referencias:
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Poyatos, J. M. (2016). Digitalización y crecimiento. El reto de la transformación digital de las empresas. Harvard Deusto Business Review, 260.
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Deloitte (2023). From code to cure, how Generative AI can reshape the health frontier: Unlocking new levels of efficiency, effectiveness, and innovation.
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Kapfer, D. (2025, 23 de abril). From Text to Treatment: How Generative AI in Medical Documentation is Reducing Clinician Burnout. www.admedica.com
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EIT Health Spain (2024). Implementación del Espacio Europeo de Datos Sanitarios en España: ¿es realmente factible?
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Agencia Europea del Medicamento (2025). Real-world evidence framework to support EU regulatory decision-making — 3rd report on the experience gained with regulator-led studies from February 2024 to February 2025.
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Organización Mundial de la Salud (2025). Artificial intelligence is reshaping health systems: state of readiness across the WHO European Region.
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MarketsandMarkets (2026). Europe Remote Patient Monitoring Market Size, Growth, Share & Trends Analysis. Global Market Insights (2025). Europe Remote Patient Monitoring Devices Market Size & Share 2025-2034.
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Olesch. A. (2025, 19 de noviembre). Only 8% of WHO Europe states have health AI strategies. www.icthealth.org
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Lekadir, K. et al. (2025). FUTURE-AI: international consensus guideline for trustworthy and deployable artificial intelligence in healthcare. BMJ.
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Comisión Europea (2025). European action plan on the cybersecurity of hospitals and healthcare providers.
Juan Miguel Poyatos Díaz
Profesor colaborador en Deusto Business School y consultor en estrategias de crecimiento B2B ·
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