Dirigiendo estratégicamente hacia el futuro: más allá de los estados financieros

Dirigiendo estratégicamente hacia el futuro: más allá de los estados financieros Dirigiendo estratégicamente hacia el futuro: más allá de los estados financieros

Cuando me dirijo a directivos y alumnos, suelo plantear una situación típica para romper el hielo e iniciar el debate. Suponga que se encuentra ante la siguiente situación:

"Es consejero de una importante compañía y se encuentra en la reunión de presentación anual de resultados.

El director general expone con satisfacción, confianza y aplomo unos estados financieros impecables que cumplen con precisión casi milimétrica el presupuesto que fue aprobado a principios del ejercicio.

Adicionalmente, tras ello presenta el plan estratégico a cinco años, recientemente elaborado, que contiene una visión global de los grandes principios y valores que inspiran la gestión (creación de valor para el accionista, crecimiento rentable, calidad y excelencia en las operaciones, orientación al cliente, eficiencia, desarrollo de personas como el activo más valioso y desarrollo tecnológico como fuente de competitividad), junto con unos proyectos marco de desarrollo posterior.

Junto con el plan, se presenta para la aprobación su traducción numérica: el nuevo presupuesto para el próximo año. Este presupuesto toma como referencia el recientemente conseguido y apunta hacia un crecimiento en resultados basado en un crecimiento global de ingresos conteniendo el gasto y la inversión en los niveles actuales.

¿Qué diría? ¿Se sentiría satisfecho?".

En este momento, sugiero al lector que se detenga un instante para pensar cuál sería su respuesta.

A menudo surge la reacción inmediata de pensar en premiar al director general porque ha conseguido los resultados previstos a los que se comprometió en el presupuesto y, además, promete mejorarlos incluso para el próximo año.

Sin embargo, en una segunda reflexión, puede que la situación no sea tan obvia y surjan algunas dudas. ¿Son los resultados obtenidos lo mejor que el equipo de gestión es capaz de obtener o simplemente se ha limitado a conseguir unos resultados aparentemente buenos, pero poco ambiciosos? ¿Cómo ha sido el entorno en este tiempo: favorable o desfavorable? ¿Cuál es la solidez de la gestión que se está desarrollando más allá de los resultados a corto? ¿Son estos resultados verdaderamente sostenibles?

En este artículo reflexionaremos sobre estas preguntas y propondremos un marco de pensamiento para dar respuesta a este tipo de situaciones.

LA GESTIÓN FINANCIERA TRADICIONALl: ¿MIRANDO HACIA EL PASADO?