El propósito corporativo en la era de la disrupción

El propósito corporativo en la era de la disrupción El propósito corporativo en la era de la disrupción
Business Review (Núm. 300) · Estrategia

Estamos ante una era disruptiva sin precedentes, con cambios exponenciales, sistémicos e interrelacionados que van a afectar radicalmente a la forma en la que vivimos, trabajamos y nos relacionamos. En este nuevo contexto, se ha puesto de manifiesto la fragilidad y vulnerabilidad de nuestro sistema productivo y de consumo. Por ello, las empresas deberán vincular, más que nunca, su propuesta de valor y propósito corporativo al impacto social y medioambiental que generan para poder mantener su legitimidad social y su licencia para operar

La irrupción del propósito y de la sostenibilidad como estrategias empresariales está relacionada con el cambio de paradigma en el que nos hallamos. Estamos inmersos en un nuevo entorno, donde los retos sociales, económicos y medioambientales son inmensos y no pueden abordarse de forma individual por ningún agente social. Por ello, desde todos los ámbitos existe una mayor presión para que las empresas adopten un enfoque más integrado, en el que se tenga en consideración el efecto de su actividad en las personas, el planeta y las comunidades en las que actúan. Se exige que no sean parte del problema, sino de su solución.

Según todas las previsiones, en el año 2030, el planeta no tendrá los recursos suficientes para mantener a una sociedad con dos billones de ciudadanos más. Atendiendo al reciente Global Risks Report del Foro Económico Mundial de Davos (WEF, por sus siglas en inglés), los cinco riesgos más acuciantes a los que se enfrenta la humanidad son medioambientales: crisis climática, pérdida de biodiversidad, fenómenos climáticos extremos, desastres naturales y desastres medioambientales provocados por el ser humano. Pero lo que también nos indica el informe, desde hace ya unos años, es que otros retos igualmente relevantes están interrelacionados. Los derechos humanos, la desigualdad social y las migraciones, los cambios demográficos, la crisis de la democracia, la gobernanza global y el (re)surgir de los populismos, así como los riesgos derivados del cibercrimen, la organización de las ciudades –donde vivirá un 60% de la población mundial en 2030– y la salud, son desafíos interconectados y de naturaleza sistémica en un mundo globalizado.

Una empresa que pretenda actuar de espaldas a esta realidad y no evalúe ni integre estratégicamente cómo va a hacer frente a estos riesgos en su cadena de valor y modelo de negocio no será competitiva ni a medio y ni a largo plazo. Por ello, consideramos que el propósito corporativo debería responder a cuál es la capacidad de impacto de cada empresa en la resolución de dichos retos, sobre todo en los que tenga posibilidad de incidir.

Tal y como indica el informe de la British Academy Principles for Purposeful Business, el propósito corporativo es contribuir a la resolución de los desafíos de la humanidad y del planeta de forma rentable, no obtener rentabilidad siendo parte de los problemas (1). El propósito, concebido como palanca de cambio y transformación corporativa, refue...


Sonia Navarro

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Directora asociada del Instituto de Innovación Social de ESADE Business School.

Sonia Ruiz

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Investigadora y profesora del Instituto de Innovación Social de ESADE Business School