El sector del aceite de oliva: afrontando nuevos desafios

Casos prácticos

El sector del aceite de oliva: afrontando nuevos desafios El sector del aceite de oliva: afrontando nuevos desafios
Business Review (Núm. 315) · Estrategia

Los retos a los que se enfrentan las compañías de la industria olivicultora tienen que ver tanto con la necesaria modernización de los sistemas de cultivo, para incrementar su eficiencia, como con aumentar la demanda del producto y satisfacer las necesidades de los consumidores, cada vez más comprometidos con su salud y con el medio ambiente. ¿Qué se puede aprender de la experiencia de los países que encabezan la modernización y transformación del sector?

En 2020, el olivar se convirtió en el cultivo permanente de mayor extensión del planeta, ocupando una superficie de más de once millones de hectáreas1. Este cultivo, que ha estado presente en los países de la cuenca del Mediterráneo desde tiempos inmemoriales, a finales del siglo XX empezó a expandirse de forma exponencial tanto en países con tradición olivarera como en otros, en los que nunca se había intentado su cultivo, en los cinco continentes. Y es que el sector del aceite de oliva tiene carácter estratégico a nivel internacional: además de aportar un gran valor económico, también tiene importantes efectos en el ámbito social, cultural y medioambiental. A nivel socioeconómico, en 2019, esta industria generaba un volumen de negocio de 12.529 millones de euros, empleando de forma directa a más de 28,6 millones de personas (casi el 1% de la población activa mundial), contribuyendo también a fijar población en el medio rural. A nivel medioambiental, usando las técnicas adecuadas, el olivo es uno de los cultivos con mayor capacidad de frenar la desertificación y reducir la huella de carbono.

No obstante, a pesar de que el consumo de aceite de oliva crece año tras año y de que España siempre ha sido un referente en esta industria, con la mayor superficie de terreno cultivada (ver el cuadro 1), el futuro del sector se presenta incierto para los líderes de las principales compañías aceiteras del país2, que deben tomar serias decisiones para afrontar los retos venideros: ¿cómo poner en valor el aceite de oliva español? ¿Cómo mejorar las plantaciones y las instalaciones obsoletas? ¿Cómo aumentar el consumo?

 

 

A principios de 2021 debatían sobre la situación del sector, y tenían claro que había mucho por hacer, y que se tenía que hacer de forma conjunta. Todos coincidían en un punto: a pesar de que el sector del aceite de oliva era un sector atractivo y con potencial, desde hacía años arrastraba los mismos problemas. Además, seguían habiendo las mismas discrepancias entre los diferentes actores, complicando el trabajo colaborativo: divergencia de opiniones sobre los paneles de cata, la calidad del aceite, cómo afrontar la mala imagen del sector generada por algunas malas prácticas, cómo buscar la mayor eficiencia de las plantaciones más tradicionales, cómo modernizar y profesionalizar las cooperativas y los propios agricultores, etc.

Existían muchos modelos de negocio distintos que p...


Rocío Reina

Directora y profesora del área de Política de Empresa de San Telmo Business School ·

Antonio García de Castro

Presidente ejecutivo de San Telmo Business School y profesor del área de Política de Empresa ·

Juan Vilar Hernández

Analista oleícola internacional, consultor y profesor universitario ·