Entrevista a Juan María Aramburu, CEO de BEEVA. Flexibilidad y agilidad: principal reto para la transformación tecnológica de las empresas

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Entrevista a Juan María Aramburu, CEO de BEEVA. Flexibilidad y agilidad: principal reto para la transformación tecnológica de las empresas Entrevista a Juan María Aramburu, CEO de BEEVA. Flexibilidad y agilidad: principal reto para la transformación tecnológica de las empresas

Todas las empresas están aprovechando, en mayor o menor medida, los últimos avances de la tecnología. La mayor diferencia respecto a hace diez años es que una empresa con una buena idea puede implantarla con un bajo coste y con la misma gama de tecnologías que usan las grandes compañías. Ante esto, las empresas que hoy son líderes en el mercado analizan sus fortalezas frente a la competencia digital, y se encuentran con que la escala y la tecnología en la que han invertido, ahora juegan en su contra.

 

Culturalmente, ¿en qué punto se encuentran las empresas tradicionales que no han nacido bajo un entorno tecnológico? En los últimos años, muchas empresas tradicionales han querido optimizar su organización, pasando de estructurarse por funciones a organizarse por proyectos. Esto ha tenido impacto en la forma en lo que se ha desplegado la tecnología, que se estructura por capas, como las de un pastel: se ha partido de un núcleo, generalmente legacy, y se han añadido capas de tecnología para atender a las necesidades de modernizar los canales (web, móvil) o de acceso a información (data warehouse). La integración entre las capas tecnológicas se ha realizado mediante arquitecturas orientadas a servicios y sistemas de replicación de datos. 

 

El problema de todo esto es que el modelo de capas dificulta la transición a una organización orientada al producto. Sin una organización de este tipo, las dependencias entre productos que usan los mismos componentes impiden tener la agilidad suficiente para competir en el mercado actual. Sobre todo contra empresas nativas digitales. La empresas tradicionales se enfrentan al reto de diseñar una arquitectura tecnológica de futuro que permita desacoplar los productos unos de otros, reducir los costes del legacy (incrementados por la multicanalidad) y gestionar la información de múltiples fuentes para poder tomar decisiones rápidas y con suficientes datos.

En paralelo, según vayan transformando su tecnología, las empresas tradicionales han de organizarse alrededor de los productos con modelos culturales más ágiles y flexibles. En su transformación, adoptarán metodologías que hagan más rápida la interacción con el mercado y la obtención de aprendizajes. "Los datos son el nuevo petróleo para las empresas" es una afirmación no cuestionable, y podemos decir que, una vez hemos asimilado esto, estamos en la fase de la "explotación de los datos". ¿Están c...