Formación "in company", la fábrica del talento

Formación "in company", la fábrica del talento Formación "in company", la fábrica del talento

Esta frase es de uno de los empresarios más visionarios y exitosos de la historia, y golpea de lleno en la línea de flotación de uno de los argumentos más dañinos en las compañías en torno a la formación de sus empleados: verlo como un gasto en vez de como una inversión. Y, más aún, como un peligro, en la creencia de que los profesionales formados son más proclives a dejar la compañía. Pero, además, cobra un significado especial en este momento de enormes cambios. Unos cambios que no se pueden abordar sin talento y sin equipos conveniente y continuamente formados.

Vivimos en la era del talento transversal y digital. Mientras consumimos el primer trimestre de este 2018, la digitalización ya forma parte del guion estratégico de casi todas las compañías, pero no solo de ellas, porque afecta a toda la sociedad: ciudadanos, Administraciones, empresas y, ¡claro está!, también al ámbito laboral.

Estamos ante una nueva realidad y una nueva era. La expresión "transformación digital" se ha puesto de moda –entre los que saben y la han abordado y los que no, todo hay que decirlo–; se utiliza como apelativo de numerosos proyectos, se confunde a menudo con la simple presencia en Internet, ha multiplicado por cien sus búsquedas en la red, y sus menciones en redes sociales ya forma parte recurrente de los renovados servicios de muchas compañías B2B.

Pero ¿qué es la transformación digital? El término nos confunde: no deberíamos hablar de transformación digital, sino de "transformación para la era digital". Y esa transformación, aunque tiene cierto componente tecnológico, es sobre todo un reto de gestión. Se trata de recuperar la competitividad perdida por el drástico cambio del contexto, actualizando la manera de pensar, organizar, dirigir, medir, gestionar, crear, comunicar, producir y comercializar para adecuarnos a un nuevo ecosistema en el que el cambio es lo único que permanece. En definitiva, la transformación no es más que trasladar nuestro negocio de una era anterior a Internet a la nueva era digital.

Por ello es vital que el mensaje de la necesidad de digitalizarse cale a fondo en nuestra sociedad si queremos ser competitivos. Pero también es imprescindible completarlo explicando bien el cómo y su alcance. Para abordar un proceso real de digitalización, cada empresa debe, primero, entender en qué ha cambiado y cómo va a cambiar su sector para definir el papel que quiere jugar en ese entorno, qué tipo de transform...