Genevieve Bell: "Si queremos pensar en cómo será la próxima generación de móviles o tabletas, debemos tener una perspectiva sobre lo que esas tecnologías harán y lo que la gente quiere de ellas"

Genevieve Bell: "Si queremos pensar en cómo será la próxima generación de móviles o tabletas, debemos tener una perspectiva sobre lo que esas tecnologías harán y lo que la gente quiere de ellas" Genevieve Bell: "Si queremos pensar en cómo será la próxima generación de móviles o tabletas, debemos tener una perspectiva sobre lo que esas tecnologías harán y lo que la gente quiere de ellas"

Karen Christensen: El uso de Internet y de las redes sociales ha aumentado en gran medida en los últimos años, aportando una extensa gama de nuevas herramientas a las masas. ¿Ha cambiado el comportamiento humano como consecuencia de esto?

Genevieve Bell: No tanto como se podría pensar. Las cosas que preocupan a la gente son sorprendentemente coherentes en el tiempo y cambian con mucha menos rapidez que la tecnología. Esas cosas incluyen tener un sentimiento de propósito y un sentimiento de lugar, una sensación de que existe una comunidad de personas con las que mantenemos relaciones, incluyendo a la familia y a las personas que comparten nuestros intereses. Como seres humanos, también estamos profundamente interesados en encontrar buenas historias. La abundancia de los medios sociales y de las nuevas tecnologías ha cambiado el modo en el que expresamos esas cosas, aunque no creo que hayan generado en nosotros nuevos deseos que no existieran con antelación.

Usted dirige un equipo muy variado que viaja por todo el mundo con el fin de "investigar a los habitantes locales". ¿Podría explicarnos algo de lo que ha aprendido?

Mi equipo está formado por etnógrafos, científicos sociales, diseñadores, ingenieros de factores humanos e ingenieros informáticos, y hemos estudiado individuos en Indonesia, Egipto, la India, América Latina, África, China y Europa del Este. Nuestro objetivo es lograr una idea de qué hace que la gente se sienta motivada: qué le importa, qué le apasiona y qué le frustra. Todas esas cosas son realmente importantes. Para mí, una conclusión clave hasta ahora ha sido que la tecnología no siempre se desarrolla al mismo ritmo o en el mismo orden. La progresión no es siempre la siguiente: "Primero teníamos un ordenador de sobremesa en la oficina y después un portátil, después llevamos el portátil a casa, a continuación tuvimos un buscapersonas, después un teléfono móvil, después un smartphone y después una tableta". En muchos lugares, ese no es el orden en el que los individuos han experimentado la tecnología. Muchos empezaron con los teléfonos móviles en los cibercafés, donde compartían Internet con muchas otras personas, y ese modelo ha persistido durante décadas en algunos mercados, como la India. Los patrones que parecen tan claros en una parte del mundo pueden variar radicalmente en otro lugar.

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