¿Gestión corporativa responsable o buena gestión?

¿Gestión corporativa responsable o buena gestión? ¿Gestión corporativa responsable o buena gestión?

¿A qué se debe esta creciente fiebre por la gestión corporativa responsable? ¿Es una moda transitoria o es algo definitivo? ¿Es una decisión voluntaria de los directivos o es producto de la necesidad de gestionar ciertos riesgos? ¿Es un cambio estratégico o es cosmética?

Sea lo que sea, no se puede negar que el tema está en el candelero. Los artículos se suceden en todo tipo de prensa, desde la más académica hasta la más popular; cualquier institución académica que se precie incorpora a sus MBA temas referentes a la gestión corporativa responsable de los directivos, y éstos están siempre dispuestos a expresar en cualquier foro las excelencias de su gestión corporativa responsable. Las empresas están ansiosas por informar a quien les quiera escuchar de que su comportamiento las posiciona como "ciudadanas excelentes".

En este contexto, las corporaciones presentan informes sobre sus actividades corporativas, sus webs están llenas de acciones encomiables, surgen organizaciones, expertos, académicos, consultores, ONG que ofrecen sus conocimientos sobre el tema para ayudar a las empresas a dar respuesta a estos nuevos retos y a posicionarse mejor en este nuevo contexto.

Esta fiebre por la gestión corporativa responsable y la necesidad de posicionarse y diferenciarse de la competencia ha generado la aparición de rankings (Dow Jones Sustainability, FTSE4 Good Index) que valoran el nivel de responsabilidad corporativa de las organizaciones, utilizando información, criterios y métodos, a menudo, cuestionables.

Parece cierto que comportamientos como los de Union Carbide (Bophal), Enron, Tyco, Parmalat, WorldCom, Nestlé, Nike, junto a la tardía respuesta de muchas empresas farmacéuticas ante la pandemia del sida en África o la doble moral de las cadenas de comida rápida y las tabacaleras, han generado una pérdida de prestigio del mundo empresarial como no se había visto desde la década de los sesenta. No hay duda de que este tipo de comportamientos ha desarrollado una mayor conciencia ciudadana sobre el papel que desempeñan las organizaciones y sus efectos tanto a nivel local como global, y han generado una enorme presión de gobiernos, comunidades, ONG y medios de comunicación sobre las organizaciones.

Dentro de este cambio general de actitud, el cambio climático, su aceleración y posibles consecuencias, producto de las externalidades negativas que generan muchas industrias, es quizá el factor que más ha...