La aceleración tecnológica, la globalización, la presión competitiva y la evolución de las expectativas de clientes, empleados y accionistas obligan a las organizaciones a repensarse de forma continua. Ya no basta con gestionar bien lo existente; es imprescindible evolucionar, anticiparse y adaptar la empresa a un contexto en constante cambio.
Gestión de la transformación: principios para evitar errores frecuentes
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Enrique Garrido
Business Review (Núm. 364) · Estrategia · Marzo 2026
Muchas organizaciones solo se plantean transformarse cuando están en crisis, movidas por la urgencia o el miedo. Sin embargo, iniciar un proyecto de transformación desde una posición de fortaleza permite un enfoque más estratégico, menos reactivo y mucho más sostenible. Es entonces cuando se puede trabajar con ambición, perspectiva y una lógica de creación de valor a largo plazo, en lugar de improvisar soluciones fragmentarias que difícilmente se consolidan.
Transformar una organización implica actuar sobre su cultura, sus procesos, sus formas de trabajo y su relación con los distintos grupos de interés. No se trata simplemente de introducir nuevas herramientas o metodologías, sino de generar un cambio profundo, coherente y sostenible. La transformación requiere visión estratégica, valentía directiva y una gestión activa de las dinámicas humanas que acompañan todo proceso de cambio.
Este tipo de transformación demanda también capacidad de liderazgo inspirador, comunicación efectiva y compromiso continuado por parte de quienes dirigen la organización. El cambio solo se consolida cuando logra conectar con la realidad de las personas, responde a una necesidad estratégica clara y demuestra, desde los primeros pasos, que es posible generar resultados concretos y valiosos. La clave está en transformar desde la convicción, con sentido y propósito.
Principios de una transformación sostenible
Todo proyecto de transformación que aspire a perdurar debe construirse sobre unos principios sólidos que garanticen su coherencia interna, su legitimidad y su capacidad real de generar valor. No se trata simplemente de introducir mejoras tácticas, sino de impulsar una evolución profunda y compartida, alineada con los valores esenciales de la organización y orientada a su visión de futuro. Estos son los principios fundamentales:
1. La orientación a todos los grupos de interés clave. Una transformación solo será sostenible si mejora, de forma equilibrada, la satisfacción de los clientes, la rentabilidad para los accionistas, la empleabilidad y el compromiso de los empleados y, cuando proceda, las relaciones con proveedores, aliados estratégicos y la sociedad en general. Si alguno de estos pilares se descuida, el modelo organizativo resultante se vuelve frágil e insostenible.
2. La coherencia cultural. La transformación exige cambiar...
Enrique Garrido
Director y profesor del área de Dirección de Producción, Tecnología y Operaciones en San Telmo Business School ·
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