Gestionar conflictos de forma constructiva

Gestionar conflictos de forma constructiva Gestionar conflictos de forma constructiva

Cuando pensamos acerca del conflicto, lo primero que suele venir a la mente es la guerra: facciones diametralmente opuestas sobre un tema específico. Pero no todas son luchas por el poder, la propiedad o las personas. Los frentes, a menudo, también se presentan en el trabajo, y el hecho de que un lugar de trabajo sea un espacio civil y silencioso no significa que esté desprovisto de conflicto.

Pensemos en esta historia: Robin y Eli trabajaban juntos, de manera virtual, en un proyecto conjunto y en diferentes zonas horarias. Robin pasaba sus mañanas esbozando la fase del proyecto en la que tendría que trabajar ese día con Eli. Cuando Eli se conectaba en línea varias horas más tarde, no podía leer lo que Robin había hecho; por ello, lo que Robin quería era trabajar en tiempo real con Eli para poder elaborar un esquema preliminar conjunto. Esta práctica fastidiaba a Robin. ¿Para qué se había pasado horas preparando la primera fase del proyecto si Eli no podía ver todo su trabajo?

Eli terminó cediendo a la manera de trabajar de Robin; pero Robin también comenzó a manifestar su enfado con ella, protestando ante sus sugerencias o refunfuñando por la forma en que Eli interpretaba el trabajo que él ya había hecho. Esta danza pasivo-agresiva duró semanas, hasta que, al final, Robin se desentendió del trabajo en el proyecto. Eli ni siquiera se dio cuenta de que Robin había dejado de participar hasta que este se hartó y dejó que Eli hiciera todo el trabajo.

CONFLICTOS IMPRODUCTIVOS

A veces, el conflicto es ocultado. Pero también suele estar muy extendido. De hecho, los empleados de cualquier categoría pasan 2,8 horas a la semana enfrascados en conflictos improductivos, según un estudio realizado en 2008 por CPP Global. Eso suma más de trescientos cincuenta mil millones de dólares al año en salarios desaprovechados. Un conflicto improductivo puede ser algo tan simple como sentirse desatendido o tener un malentendido en un procedimiento, como fue el caso de Robin; pero también puede llegar a ser un asunto tan espinoso como un choque de egos en una presentación ante un cliente, por ejemplo. De cualquier manera, desperdiciamos el tiempo y el dinero de la empresa tanto si nos atrincheramos en el conflicto como tratando de evitar una confrontación. Peor aún, las disputas laborales es probable que también influyan en su vida personal, consumiendo su precioso tiempo libre con preocupaciones, cargando la frustración so...