Innovar todavía es posible: cinco claves para convertir a su organización en innovadora

Innovar todavía es posible: cinco claves para convertir a su organización en innovadora Innovar todavía es posible: cinco claves para convertir a su organización en innovadora

Amenudo, uno escucha en foros, tertulias e, incluso, en algunas aulas, que eso de la innovación es pura cuestión de presupuesto y el paradigma aceptado es que "a más presupuesto, más innovaciones". Eso de entrada parece razonable, aunque si uno se para a pensar un poco, llega a la conclusión de que si fuera así, no se explicaría que otrora perfectos desconocidos con pocos medios como Michael Dell, Anthony Ryan, Joseph Bezos, Igvard Kamprad y un largo etcétera hayan podido reventar las reglas del juego en industrias bien establecidas, con empresas gigantescas que invertían de manera sistemática ingentes cantidades de dinero para innovar. Y la explicación es bien fácil. No solo es el dinero lo que cuenta (aunque sí), sino que lo más importante es la capacidad de ver e imaginar lo que otros no ven. Creatividad sería la palabra exacta para definirlo... pero eso por sí solo no basta. Creatividad para imaginar lo que únicamente aparece claro en nuestra mente, y rapidez, desparpajo y confianza para actuar y hacer realidad lo que a priori pueda no parecer tener sentido. Ese es el verdadero cóctel que hay que preparar. ¡Esa es la ecuación para ganar!

¿Y cómo se consigue eso?, se preguntará. Para lo primero, desarrollar nuestra capacidad de imaginar, no hay demasiada dificultad, pues todos tenemos un potencial (creativo) que en la mayoría de los casos está aún por explotar. Sin embargo, "¿acaso se puede aprender a ser creativo?", dirá. Pero esa no es la pregunta. La pregunta correcta es, "¿acaso se puede ser más creativo de lo que soy?". Y, ahora sí, la respuesta es inequívoca. ¡Sí!

La segunda parte de la ecuación es ya otro cantar. Hablamos de ser más atrevidos, más capaces, menos timoratos, de hacer, de actuar, de empujar, de proponer, de entusiasmar. Si hablamos de los autoemprendimientos no hay demasiado problema, el emprendedor no debe dar demasiadas explicaciones a nadie más que a él (al menos al principio), para actuar únicamente debe creer y apostar; al fin y al cabo, lo único que arriesga es su propio coste de oportunidad (dejar a un lado "la comodidad" y "la seguridad" que conlleva trabajar para un tercero). Sin embargo, cuando de lo que hablamos es de innovar desde dentro de una empresa ya bien establecida, con sus propias dinámicas, inercias y reglas no escritas, ahí sí, el reto es de magnitud colosal. La intrainnovación es un deporte de riesgo. Las personas con iniciativas dentro de las empresas no acostumbran a encontrarse con...