La revolución de la economía de plataformas

La revolución de la economía de plataformas La revolución de la economía de plataformas

Hoy en día es habitual hablar del éxito cosechado por compañías como Uber, Airbnb, Amazon, LinkedIn, YouTube o Coursera. Se trata de plataformas que están dejando obsoletos, en muchos casos, los modelos de negocio tradicionales de sus competidores.

Lejos de ralentizarse, el fenómeno de la aparición de nuevas plataformas continúa su rápida expansión. Instacart, la plataforma online que permite la compra de alimentos perecederos de pequeñas tiendas y mercados con entrega a domicilio el mismo día, ha sido nombrada, recientemente, por la revista Forbes como una de las compañías americanas más prometedoras, alcanzado una valoración de más de dos billones de dólares. Otro ejemplo es Kantox, la plataforma de intercambio de divisas para empresas de origen español, que ya opera en más de cincuenta países. Kantox ha gestionado el intercambio de más de mil millones de dólares, operando con 25 divisas.

Las plataformas crean valor a través del contacto entre oferentes y demandantes de un producto o servicio. Por su naturaleza, constituyen un sistema que puede ser mucho más eficiente que las compañías tradicionales, al combinar elementos de empresa con elementos de mercado. Pero, además, su superioridad se basa en su potencial y en su velocidad de escalabilidad, sin que ello suponga incurrir en los costes e inversiones que requieren las compañías tradicionales para crecer.

LOS CASOS DE AIRBNB Y UBER

Joe Gebbia y Brian Chesky se conocieron mientras estudiaban diseño en Rhode Island. Cuando ambos se mudaron a San Francisco decidieron compartir piso. Pero, ante las dificultades para pagar el alquiler, tuvieron una idea: se iba a celebrar una conferencia de diseño en la ciudad, y la mayoría de los hoteles estaban llenos. Así que compraron tres colchones de aire y los instalaron en su salón. Para conseguir huéspedes a los que hospedar en su piso durante la conferencia crearon una página web: www.airbedandbreakfast.com. Seis días después ya tenían a dos hombres y una mujer que habían confirmado su interés. La oferta consistía en alojamiento y desayuno casero por 80 $ por persona y noche. A medida que se despedían de sus huéspedes, se dieron cuenta de que tenían la oportunidad de desarrollar esta iniciativa como negocio. Para ello llamaron a un amigo y excompañero de piso, Nathan Blecharczyk, para que se uniera al proyecto. Era 2008, y Airbnb había nacido....