Los períodos turbulentos exigen normativas dinámicas

Los períodos turbulentos exigen normativas dinámicas Los períodos turbulentos exigen normativas dinámicas
Business Review (Núm. 317) · Estrategia

Las circunstancias pueden cambiar rápidamente, y las reglas de una organización deberían estar diseñadas para cambiar al mismo ritmo

Durante las últimas dos décadas, los líderes empresariales se han enfrentado a una gran agitación e incertidumbre. La pandemia de la COVID-19 es el más reciente de estos eventos, pero, en lo que llevamos del siglo XXI, las organizaciones han tenido que hacer frente también a una crisis financiera global, a cambios tecnológicos significativos y a acontecimientos político-económicos importantes, incluyendo el brexit y las guerras comerciales. En el futuro, se prevé que desafíos como el malestar social, motivado por la desigualdad de ingresos, y los fenómenos meteorológicos severos, causados por el cambio climático, provocarán aún más caos.

 

 

Todos estos eventos apuntan a un entorno mucho más dinámico para las empresas. Sin embargo, muchas de las prácticas y procesos organizacionales actuales fueron creados pensando en situaciones relativamente predecibles y estables, con el fin de optimizar la eficiencia y la efectividad a largo plazo. Los acontecimientos recientes han revelado que muchas de estas prácticas no se ajustan a los actuales tiempos, impredecibles y volátiles. La tan repetida expresión “la nueva normalidad” describe exactamente eso: una era caracterizada por la incertidumbre, que debe afrontarse con nuevas perspectivas y nuevas prácticas organizativas.

Para prosperar en estos tiempos tan dinámicos, las empresas deben cambiar su planteamiento respecto a la elaboración y el cumplimiento de sus normativas. Durante la pandemia, algunas compañías se aferraron a las normas establecidas, y esto las perjudicó. Por ejemplo, el productor de carne de cerdo más grande del mundo, Smithfield Foods, siguió operando con empleados que trabajaban en espacios reducidos sin barreras protectoras, y muchos empleados fueron a trabajar enfermos para obtener la “prima de responsabilidad” que la empresa daba a los trabajadores que no faltaban a ningún turno. La compañía se vio obligada a cerrar varias plantas tras la aparición de brotes de COVID-19, y luego fue multada por la U.S. Occupational Safety and Health Administration, por infracciones en Dakota del Sur, y por la Cal/OSHA, por infracciones en California. En cambio, muchas otras plantas de procesamiento de carne en todo el mundo modificaron sus normas para aumentar la distancia social en las líneas de producción y en las salas de descanso, facilitaron bajas por enfermedad pagadas y prohibieron la contratación de trabajadores temporales, lo que contribuy...


David R. Hannah

Profesor de Estudios de Gestión y Organización en la Beedie School of Business de la Simon Fraser University ·

Christopher D. Zatzick

Profesor de Estudios de Gestión y Organización en la Beedie School of Business de la Simon Fraser University ·

Jan Kietzmann

Profesor de Innovación y Sistemas Informáticos en la Gustavson School of Business de la Universidad de Victoria ·