La dirección por procesos ha ganado protagonismo en organizaciones industriales, de servicios y Administraciones públicas. Sin embargo, existe la idea de que la madurez se alcanza eliminando las funciones y operando exclusivamente mediante procesos, lo cual es un error en organizaciones complejas e intensivas en conocimiento.
Más allá de los silos: el verdadero reto de la dirección por procesos
AY
Alejandro Ylla Konneke
Business Review (Núm. 367) · Estrategia · Junio 2026
Desde hace más de dos décadas, la dirección por procesos se ha consolidado como uno de los enfoques más citados –y, al mismo tiempo, más ambiguos– en el diseño organizativo. Se invoca para romper silos, mejorar la orientación al cliente, aumentar la eficiencia transversal o acompañar transformaciones digitales y ágiles. Sin embargo, pese a su popularidad, el concepto sigue aplicándose de manera muy desigual y, en ocasiones, superficial.
En muchas organizaciones, “orientarse a procesos” se ha interpretado como un destino final incuestionable, asociado a la desaparición de los departamentos funcionales y a una organización articulada en torno a procesos end-to-end. Esta visión, aparentemente lógica y atractiva, ha llevado a pensar que, cuanto más radical es la orientación a procesos, mayor es la madurez organizativa.
Los cuatro estadios de la gestión por procesos
Sin embargo, la experiencia práctica muestra una realidad distinta. El camino hacia la gestión por procesos no es lineal ni uniforme. Existen cuatro estadios posibles, pero no todas las organizaciones transitan por todos ellos ni lo hacen de forma secuencial.
Algunas avanzan, otras se estabilizan en un estadio concreto o incluso retroceden según su cultura, contexto competitivo y estrategia. Además, el liderazgo de la dirección general –su visión, prioridades y experiencia– condiciona profundamente la ambición, profundidad y continuidad de cualquier transformación organizativa.
Por otro lado, se observa un patrón consistente en la práctica: la mayoría de empresas opera en el estadio 2, donde conviven un discurso transversal, centrado en procesos y cliente, y unas prácticas funcionales profundamente arraigadas. Esta convivencia genera tensiones estructurales que muchas organizaciones asumen como inevitables, sin cuestionar si existe una alternativa más equilibrada y sostenible. Correctamente diseñado e implementado, el estadio 3 de la dirección por procesos representa el punto de equilibrio más eficaz para organizaciones complejas.
ESTADIO 1: gestión funcional tradicional
Este estadio representa el diseño clásico basado...
Alejandro Ylla Konneke
Profesor colaborador en Esade Business School y socio director de Avantium Business Consulting ·
Artículos relacionados
Ideas innovadoras para 2004
HD


