Mentiras vitales: por qué no decimos la verdad sobre nuestras empresas

Mentiras vitales: por qué no decimos la verdad sobre nuestras empresas Mentiras vitales: por qué no decimos la verdad sobre nuestras empresas

A pesar de que algunas organizaciones iluminadas optan por la transparencia, son muchas más las que se caracterizan por tener puntos ciegos y agujeros negros que obstaculizan el libre ? ujo de información e impiden la franqueza. ¿Por qué? Tenemos que analizar la dinámica de la vida familiar en busca del primer y más importante modelo de aquello a lo que prestamos atención y de la idea que nos hacemos en nuestra mente sobre ello. Las reglas que aprendemos como miembros de una familia nos enseñan a qué debemos prestar atención y cómo deberíamos hablar sobre ello.

Toda familia enseña de forma tácita a cada miembro cuatro reglas de atención:

• Esto es a lo que prestamos atención.

• Esto es lo que decimos sobre ello.

• Éstas son las cosas a las que no prestamos atención.

• Nunca se debe hablar con un extraño sobre la tercera categoría.

Las dos últimas reglas llevan a la creación de los secretos familiares. El escritor noruego Henrik Ibsen acuñó la expresión mentiras vitales para referirse a las ? cciones operativas que ocultan una verdad más inquietante en las familias con problemas. Una mentira vital enmascara una verdad que es demasiado amenazadora, peligrosa o dolorosa para ser expresada en voz alta. La mentira vital preserva la super? cie de armonía de la familia, pero a un alto precio. Los problemas que no se reconocen pocas veces mejoran por sí mismos.

Una dinámica similar afecta a muchas organizaciones. Por ejemplo, en una empresa global, el nuevo director de recursos humanos se lamentó de que su predecesor fuera responsable de un sistema de evaluación que cali? caba a todos los directivos como "excelentes" a pesar de que la empresa perdía 250 millones de dólares al año. La mentira vital de que todos los líderes de la empresa eran los mejores encubría sus evidentes de? ciencias; no hizo que se marcharan. Al ? nal, las continuas pérdidas obligaron a la empresa a hacer frente a la ? cción de su gran liderazgo. Durante el período de saneamiento que siguió, prácticamente todos y cada uno de sus "excelentes" líderes fueron sustituidos.

La emoción que sella los labios de las personas con respecto a las mentiras vitales es el miedo inconsciente a que, si analizamos estos peligrosos secretos y hablamos sobre ellos, destruiremos la familia o nos expulsarán de ella. La ansiedad de vivir con estos secretos se suele aliviar, por lo general, ignorándolos.

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